domingo, 29 de agosto de 2010

A LA MAÑANA SIGUIENTE, Eduardo Chirinos


A LA MAÑANA SIGUIENTE


Desde que nos casamos hasta ahora
he reducido a dos las cucharadas de azúcar
que le echo al café. ¿Antes cuántas eran?
Tonta pregunta. Como cualquiera
que invoque aquellos años que vuelven
sin piedad para cobrar lo suyo. La diabetes
es cosa de familia, sí, pero hay que cuidarse.
Con el colesterol igual, y el pobre corazón
que de tan grande falló a quienes más quería.
Los poemas que escribí para ti los repiten
jóvenes que llegaron a la edad de nuestros
hijos. Los colores, que antaño daban forma
a los crepúsculos sirven ahora para identificar
pastillas, las marcas imborrables que nos deja
el tiempo. Por suerte las mañanas insisten
en el gozo de mostrarte: te bañas, te secas el
pelo, eliges la ropa que usarás durante el día
y te miro con el rabillo del ojo (que cede
cada vez más a la presbicia). Y el tiempo pasa
sin hacernos más sabios. Pronto cumpliremos
la edad de nuestros padres. Pronto nos
convertiremos en nuestros propios hijos.



EDUARDO CHIRINOS, Mientras el lobo duerme, Visor, Madrid, 2010, página 29.

3 comentarios:

crisisocial dijo...

Cuando eres pequeño piensas que nunca vas a crecer, que nunca llegarás a estar en el lugar que ocupan tus padres. Esos seres que, desde tu óptica, tienen respuesta a todo. Luego, te das cuenta que sí, que los años pasan para ti igual que para todo el mundo y descubres que tus padres no tenían respuesta para todo,era pura apariencia y te aterra llegar a serlo.

¿como va todo?

saludos

Lu

Francisco dijo...

Ya no me hace falta fingir voz de viejecito para decirte que


la tragedia es ignorar que la felicidad está en vivir [también el dolor].


¿Va bene?

crisisocial dijo...

Todo bien, a un mes de empezar tercero ya ( como pasa el tiempo, ¿no?), por cierto el 11 de septiembre a las 20.30 Mequetrefes representará "In-comunicando. Exercicio que desencadea a turbación" en el aula municipal de cultura de Betanzos.
Si no tienes mejor plan, allí estaremos.