sábado, 11 de junio de 2011

UN HOMBRE ASUSTADO PIDE QUE LE MIENTAN, Manuel Villena


UN HOMBRE ASUSTADO PIDE QUE LE MIENTAN

En cambio, ahora,
ese hipo cabezota se demora
besuqueando las estrías de la nalga
de esa carcajada remolona que bosteza,
riéndose de sí misma,
acaso riéndose del brillo soso de las agujas que,
clavadas en la garganta,
hacen calceta.
Y por mucho que la respiración contenga las ganas de llorar,
este tren llegará tarde a la estación de los vasos de agua.
Acurrucarse al lado,
hacer ademán de cuchichear al oído una mentira,
afilar la promesa más terrible con que herir,
adornar con una cicatriz el rostro,
estremecerse...;
todo vale,
vale tanto
como sacar la lengua.
Manuel Villena

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