sábado, 12 de octubre de 2013

SONETO SOLUBLE, Juan Carlos Mestre



SONETO SOLUBLE

La poesía no es el pararrayos de las lamentaciones
La poesía una chica descarada el mostrador donde se expende mal vino
La poesía nido en el avellano boca de niño que empuja la carretilla de agua salada
La poesía son los tontos galanes con los cordones desabrochados
La poesía estufa de frío iceberg cabeza caliente con barba de perro de aguas
La poesía descacharrada una araña en la leche otro espejo roto por los nervios
La poesía de solapas subidas el inspector de langostas cae en la trampa
La poesía tiro al pichón azucarillo de ojos negros
La poesía aceita los tulipanes excita la fabricación de golondrinas de mar
La poesía tiene ahorros primaverales piernas salvajes un castillo de naipes bajo la manga
La poesía soporta los labios sin cuartel como las casetas de la playa al perseverante obstinado machacón océano
La poesía del día a día se da de codazos con los periódicos
La poesía nocturna que vende desde lejos las intenciones dobles
La poesía es un preparado de marca inventado por un vendedor de trenes de bolsillo en el que la profesora lleva a los escolares a cosas perdidas de vista con un cepillo de iglesia bajo el brazo y una sombrilla bordada de piojos en una botella de náufrago
La poesía os lo repito yo tiene más cuento que Carracuca dios te perdone si meto la pata

JUAN CARLOS MESTRE, La bicicleta del panadero, Calambur, Madrid, 2012, p. 336.

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