sábado, 28 de marzo de 2015

LA MONTAÑA NEGRA, Tomas Tranströmer


LA MONTAÑA NEGRA

En la curva siguiente el autobús se desprendió de la sombra fría de la montaña,
volvió el morro hacia el sol y se arrastró rugiente hacia arriba.
Nos apiñábamos en el autobús. También allí había un busto
del dictador envuelto en un papel de periódico. Una botella pasó de boca en boca.
La muerte, ese lunar, creció a distinta velocidad en todos.
En lo alto de la montaña, el mar azul alcanzó al cielo.

TOMAS TRANSTRÖMER, Para vivos y muertos, Hiperión, Madrid, 1992, página 118.
&
Jean Cocteau

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