martes, 25 de abril de 2017

SOBRE HACER PUÑETAS

Y aunque el siglo XVIII español pueda parecer puritano y rancio, de entre esos escritores de fábulas morales y comedias virtuosas y lacrimógenas, los más conspicuos dejaron manuscritas un buen ramillete de hilarantes verdusquerías. Don Nicolás Fernández de Moratín. Un Arte de las putas; Iriarte y Samaniego, una colección que recogió Foulché-Delbisc con ele título de Cuentos y poesías más que picantes. Por un rebuscador de papeles viejos (1904) encuadernado, por cierto, en piel verde (en tirada, eso sí, de doscientos ejemplares); don Leandro Fernández de Moratín, unos diarios y un epistolario cosa fina. Y ya que estamos en este tipo de faena erotoepilogal, mencionaré unas apostillas manuscritas que puso un lector de la primera mitad del siglo XVIII en un ejemplar de la Parte Cuarta de las comedias de Lope de Vega, en especial a Peribáñez. Están inéditas y las describió el mismo filólogo de La mano de amor. Poco puedo decir, en principio, de las características de las personas de los actos: gran jodedor, gran puñetero (masturbador), toma leche (mamona), cabrón (chulo).

ALBERTO BLECUA, “Erotoepilogus. Aquí también se cuecen habas”, en 
JEAN-CLAUDE CARRIÈRE, Las palabras y la cosa, Blackie Books, Barcelona, 2016, pp, 106-107. Adaptación de Ricard Borrás.

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