lunes, 7 de septiembre de 2015

[EL HOMBRE QUE OLVIDA UNA OFENSA...], Giacomo Casanova

  
El hombre que olvida una ofensa, no la perdona, la olvida, pues el perdón parte de un sentimiento heroico, de un corazón noble, de un espíritu generoso, mientras que el olvido viene de una debilidad de la memoria, o de la despreocupación, amiga de un alma pacífica, y frecuentemente, de la necesidad de calma y de tranquilidad; en efecto, el odio, a la larga, mata al infortunado que se complace en alimentarlo.

GIACOMO CASANOVA, Máximas y anécdotas, Comanegra, Barcelona, 2010, p. 40.
&
Sandra Strazdaite

domingo, 6 de septiembre de 2015

[RENUNCIAR A AMAR...], Gabriel Montesinos Alonso


Renunciar a amar: abaratar los costes de la vida.
Gabriel Montesinos Alonso

CARMEN CAMACHO (editora), Seré Bre. Aforismos poéticos y otras breverías. Cicus, Sevilla, 2015, p. 78.
&
Mike Worrall

sábado, 5 de septiembre de 2015

[QUERER ES SER CAPAZ DE ESCOGER...], Hjalmar Soderberg

 
  Querer es ser capaz de escoger. ¡Oh, que tan difícil sea el escoger!
   Y poder escoger es poder renunciar. ¡Oh, que tan difícil sea el renunciar!
   Un niño príncipe salía de excursión, y le preguntaron: ¿prefiere su alteza ir a caballo o en barca? Y contestó: quiero ir a caballo y en barca.
   Queremos tenerlo todo, queremos serlo todo. Queremos gozar de toda felicidad y ahondar en todo sufrimiento. Queremos el patetismo de la acción y la paz del contemplativo. Queremos a la vez la tranquilidad del desierto y el tumulto de la plaza. Queremos ser al mismo tiempo la idea del solitario y el grito de la masa, ser a la vez melodía y acorde. ¡A la vez! ¡Si fuera posible!
   «Quiero ir a caballo y en barca.»

HJALMAR SÖDERBER, Doctor Glas, Cátedra, Madrid, 1992, p. 135.
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Kalua K Krynska

viernes, 4 de septiembre de 2015

DOS SEPULTUREROS, Lydia Davis

DOS SEPULTUREROS

   Un empleado de funeraria, llevando un cuerpo hacia el norte por la autopista, en Francia, se detiene en un res­taurante al costado de la ruta para almorzar algo. Allí se encuentra con otro empleado de funeraria, un colega co­nocido, que también paró para almorzar algo y está lle­vando un cuerpo hacia el sur. Deciden sentarse a la misma mesa y comer juntos.
   Roland Barthes es testigo de este encuentro entre dos profesionales. Es el cuerpo de su propia madre el que lle­van al sur. Los observa desde una mesa separada, donde se sienta con su hermana. Su madre, por supuesto, está acos­tada afuera, en el coche fúnebre.

LYDIA DAVIS, No puedo ni quiero, Eterna cadencia, Buenos Aires,2014, p. 53.
&
Dalibor Davidovic

jueves, 3 de septiembre de 2015

DEL FIN AL PRINCIPIO, Marina Colasanti

DEL FIN AL PRINCIPIO

   Nació con bigote y acentuada calvicie entre las ca­nas. No traía frac o respetable franela gris. Venía desnu­do, como todo recién nacido al recibir su herencia.
   Meado, vestido, alimentado de papillas, sacado a pa­sear en la silla de ruedas, pronto comenzó a rejuvenecer. Surgían los dientes en las encías marchitas, se endereza­ba la espalda, se cubría la calva de pelusa y, ya libre de un cierto balbuceo baboso, se volvía clara su habla.
   Fue preciso un tiempo para que, firmes las piernas, se librase de la silla de ruedas. Sin embargo, tardó aún más en subir a la tribuna, palco de sus discursos inflama­dos. Y sólo años después de haber saltado hacia el altar, dio a sus padres la felicidad de verlo uniformado en el servicio militar.
   Estudiante brillante, niño prodigio, llevó una vida ejemplar. Y cuando al final murió, pataleando en la cuna, todos le alababan la sabiduría.
   Sólo una mancha turbaba su memoria. El ansia casi grotesca con que, próximo al final, intentaba meterse de­bajo de las faldas y entre las piernas de las mujeres, con la intención, tal vez, de buscar su destino, más allá de lo que permiten las reglas de etiqueta, y de la vida.


MARINA COLASANTI, Cuentos de amor rasgados, Diego Pun Ediciones, Tenerife, 2013, página 65.
&
Jaume Plensa

miércoles, 2 de septiembre de 2015

[UN PÁRPADEO...], Emilo Pedro Gómez


Un parpadeo.
El antes y el después
no se parecen.

EMILIO PEDRO GÓMEZ, Haikus de la casa, Eclipsados, Zaragoza, 2010.
&
Tural Alizade

martes, 1 de septiembre de 2015

[AL PARARME A PENSAR...], Fermín Herrero

Al pararme a pensar en el placer de este momento
lo sofoco. Debiera acaso abandonarme, pues
he de perderlo una y otra vez, aunque si admitiera
la pérdida, caería de hecho en la liquidación
que impone de antemano la añoranza. El que recuenta
escarba, recompone, falsifica. Cómo atinar
entonces. Haga frío o calor, olvidarse
en beneficio del transcurso, que es nuestro sino
y nuestra recompensa. Al pararme a pensar
de cuanto tuve sólo conservo su inconstancia.

FERMÍN HERRERO, La gratitud, Visor, Madrid, 2014, p. 32.
&
Jacek Tofil