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jueves, 9 de febrero de 2012

FÚTBOL, David Lagmanovich



FÚTBOL

   En un descampado de los tantos del pueblo (abundaban más que las casas), a mitad de camino entre la estación donde pocos trenes se detenían y la vivienda miserable, los chicos jugaban un partido de fútbol. Todo era improvisado: el arco, la pelota, los desparejos cuadros de jugadores. La edad promedio podría estar entre los siete y los ocho años. Mi hermano, muy superior en su estatura de 10 años, tres más que yo, capitaneaba a los “Defensores de River Plate”, empeñados en vencer a los admiradores de otro equipo que no queríamos nombrar. Había cinco o seis jugadores por bando; en el mío me tocaba ser uno de los delanteros. Un contrincante me asestó una feroz patada en la pantorrilla, que me dolió especialmente porque el chico —uno de la familia Alfonso, según recuerdo— calzaba Zapatos, a diferencia de las modestas alpargatas de todos los demás, Me tiré a llorar a un costado de la canchita. Mi hermano ya entonces era pragmático: “No llores, durante el resto del partido serás el público”, Me consoló.


DAVID LAGMANOVICH, Historias del Mandamás, Macedonia, Morón, 2009, p. 28.

sábado, 24 de diciembre de 2011

DESCUBRIMIENTO, David Lagmanovich



DESCUBRIMIENTO

   Un microrrelato pequeño lloraba porque se había enterado de que los géneros no existen, sino que son una invención de esa especie de padres, los autores. Pensé en las desilusiones que aguardan a los que aún tienen que crecer. "No llores, pequeñín", le dije. Tampoco existe Papá Noel, pero prometo regalarte un hermoso texto para Navidad".

DAVID LAGMANOVICH, Memorias de un microrrelato, Macedonia, Morón, 2010, página 55.

martes, 6 de diciembre de 2011

UN AFORISMO, David Lagmanovich


UN AFORISMO

   Un aforismo casi enano, por lo bajito y esmirriado, pretendió darme una bofetada encaramándose sobre no sé qué argumento crítico. Le di un coscorrrón para que aprendiera a no ser desvergonzado, y le advertí: "Cuidado con volver a meterte conmigo, ínfimo aforismo. Sigue hablándoles en obligatorio presente a tus pocos lectores, mientras yo cuento las historias que de verdad gustan a la gente".

DAVID LAGMANOVICH, Memorias de un microrrelato, Macedonia, Morón, 2010,  p. 47.