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jueves, 5 de febrero de 2015

[LA PIEDRA Y LA ARENA...], Julia Otxoa


   La piedra y la arena, el instante y su sombra.

JULIA OTXOA, Jardín de arenaEdiciones La Palma, Madrid, 2014, p. 24.
&
Richard Biemann

martes, 16 de diciembre de 2014

[EL CANTO ENTRE LA ARENA...], Julia Otxoa


   El canto entre la arena, desentierra el bosque y la palabra.

JULIA OTXOA, Jardín de arenaEdiciones La Palma, Madrid, 2014, p. 46.
&
Lucas Cranach the Elder

domingo, 30 de noviembre de 2014

[ARRODILLADO ENTE UN PEQUEÑO PÁJARO HERIDO...], Julia Otxoa

   Arrodillado ante un pequeño pájaro herido, lloró por primera vez en muchos años y fue entonces cuando a aquel hombre, por fin, de pronto, le nacieron las alas.


JULIA OTXOA, Jardín de arenaEdiciones La Palma, Madrid, 2014, p. 106.

sábado, 11 de octubre de 2014

[LO QUE HIZO POSIBLE AUSCHWITZ,,,], Julia Otxoa



Lo que hizo posible Auschwitz, aquí regresa,
de nuevo el insoportable hedor
de la barbarie cotidiana,
otra vez la muchedumbre de los desamparados,
despojados y desnudos, viajando como ganado
en los oscuros trenes de la muerte.

JULIA OTXOA, Jardín de arenaEdiciones La Palma, Madrid, 2014, p. 52.
&
Adrian Ghenie

lunes, 28 de febrero de 2011

LA FUERZA DEL DESTINO, Julia Otxoa

LA FUERZA DEL DESTINO

El perro riñe al gato, el gato al ratón, el ratón a la musaraña, la musaraña a la araña, la araña a la mosca, la mosca a la hormiga, la hormiga a la pulga, pero la pulga, como es tan pequeña, no tiene nadie más pequeño a quien reñir, así que, indignada, prepara la revolución para derrocar al perro.


JULIA OTXOA, Variaciones sobre un cuadro de Paul Klee, Hiru, Hondarribia, 2002, p. 50.

viernes, 25 de febrero de 2011

ROEDORES, Julia Otxoa


ROEDORES

El lanzador de cuchillos sentía roer en su interior a la rata de ojos amarillos. Miró a la mujer rubia del bañador azul, con la espalda plegada al tablero verde, con la que formaba pareja desde hacía más de veinte años. Pensó de pronto con espanto, que aquella mujer era demasiado confiada.
¿Acaso no conocía ella la leyenda del gran roedor de ojos amarillos? Se preguntaba el lanzador, empapada en sudor la mano que sostenía el puñal.


JULIA OTXOA, Kískili-Káskala, Vosa, Madrid, 1994, página 26.