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viernes, 7 de junio de 2013

VENIMOS DEL POLVO, Pere Calders


VENIMOS DEL POLVO
        
   Excavaron enfrente de su casa. No querían decirle si hacían una piscina o la base de una glorieta. «Se trata de una sorpresa», respondían a cada una de sus preguntas. Y lo fue, porque cuando completaron las medidas le dieron aquello que se llama cristiana sepultura.

PERE CALDERS, Ruleta rusa y otros cuentos, Anagrama, Barcelona, 1984, página 291.

domingo, 7 de abril de 2013

CONFESIÓN, Pere Calders

CONFESIÓN
        
   Mi amada me dijo que un pecho sí, pero que el otro no, porque lo tenía apalabrado. Malhumorado y egoísta, perdí el único que quedaba disponible.

PERE CALDERS, Ruleta rusa y otros cuentos, Anagrama, Barcelona, 1984, pp. 290-291.

miércoles, 9 de enero de 2013

COPYRIGHT, Pere Calders



COPYRIGHT
        
   Alguien me ha hecho a mí y he sido vendido. Nunca he llegado a saber quién ha cobrado los derechos ni si he sido un buen o un mal negocio.


PERE CALDERS, Ruleta rusa y otros cuentos, Anagrama, Barcelona, 1984, página 289.

martes, 18 de diciembre de 2012

COSTUMBRES DE OTRAS TIERRAS, Pere Calders


COSTUMBRES DE OTRAS TIERRAS
        
   Los indios alova son feos sin excepción, pero muy amistosos y extremadamente hospitalarios. Tan pronto como te reciben en casa, te ofrecen la mujer a todo trapo y ellos mismos te preparan la cama. Eso sí: si la mujer no te gusta y la rechazas, te degüellan ipso facto con un pedernal sin afilar.
        
PERE CALDERS, Ruleta rusa y otros cuentos, Anagrama, Barcelona, 1984, página 290.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

PASOS CONTADOS, Pere Calders


PASOS CONTADOS

   Desde la curva, pregunté dónde comenzaba aquel camino y unos cazadores me explicaron que exactamente allí donde se recortaba la silueta del sauce encima del horizonte. Caminé hasta desollarme los pies y, al llegar al sauce, un hombre clavado en el suelo me dijo que aquello no era ningún comienzo, sino uno de los finales. Al descubrir mi mirada de estupor -y quién sabe si de espanto-, el hombre clavado en el suelo me recomendó que no hiciera aspavientos y que me buscara un agujero protegido y a mi medida antes de que se pusiera el sol. "Luego —añadió- todo son prisas."

PERE CALDERS, Ruleta rusa y otros cuentos, Anagrama, Barcelona, 1984, página 288.

Ilustración: Helena Arregui López

domingo, 28 de octubre de 2012

CUESTIONES DE TRÁMITE, Pere Calders



CUESTIONES DE TRÁMITE

   Le dijeron al reo que tenía el derecho de una última voluntad, pero él contestó que pasaba, porque no se pondrían de acuerdo.


PERE CALDERS, Ruleta rusa y otros cuentos, Anagrama, Barcelona, 1984, página 288.

viernes, 19 de octubre de 2012

NUNCA SE SABE, Pere Calders


NUNCA SE SABE
        
   De las cuatro ruedas del coche, había una que giraba al revés. Pero era la buena, porque intentaba alejarnos de una curva que nos destrozó a todos.
       


PERE CALDERS, Ruleta rusa y otros cuentos, Anagrama, Barcelona, 1984, página 290.