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domingo, 20 de octubre de 2013

MAKECH, Adriana Azucena Rodríguez



MAKECH

   La joya terrible de los mayas despojados de dioses, la pesadilla de Gregorio Samsa: el escarabajo decorado de bisutería y sujeto de una cadenita y un alfiler para prenderlo al regazo de quien tiene valor para engalanarse con él. Una mujer de alto rango se obsesionó por un hombre casado, un militar que aceptó sus favores para abandonarla en cuanto terminó la revuelta de unos indios. La despechada acudió a un brujo que le encomendó ir ataviada con sus mejores joyas para realizar el hechizo que calmaría sus deseos de amor y venganza. La transformó en esta alhaja viviente y monstruosa, la hizo llegar al pecho del amante y así ella pudo estar cerca de su corazón los escasos días que duran los insectos.

ADRIANA AZUCENA RODRÍGUEZ, Postales (Mini-hiper-ficciones), México, Fósforo-Inba, 2013, p. 72.
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domingo, 25 de agosto de 2013

ARS LECTORA, Adriana Azucena Rodríguez


ARS LECTORA

   Anoto, subrayo y pongo asteriscos porque mientras leo hablo con el libro. Él a veces me contesta, a veces no. En ocasiones sólo habla él, otras sólo hablo yo.
  Cuando regreso a un libro que ya había marcado, es como si escuchara una conversación ajena, cuyos detalles y antecedentes desconozco aunque esté familiarizada con los interlocutores. Y después de un esfuerzo inútil, concluyo que esa conversación es estúpida.

ADRIANA AZUCENA RODRÍGUEZ, Postales (Mini-hiper-ficciones), México, Fósforo-Inba, 2013, p. 60.

lunes, 19 de agosto de 2013

AUB, Adriana Azucena Rodríguez


AUB
  
   Le eché el camión encima porque no pude soportarlo. Día tras día, ese horrible vecino de al lado escuchaba música a todo volumen. No me dejaba leer, pensar, descansar. Él estaba seguro —y me lo hizo saber cuando le rogué que bajara el volumen— de que mi vida era tan triste que me alegraría escuchar su música guapachosa. Por fin, compré una casa. Me aseguré de que no hubiera vecinos ruidosos, que las paredes no dejaran pasar sonido alguno. Sobra decir que gasté cuanto tenía, que trabajé jornadas dobles, que me privé de todo.
   No podía negarme el gusto de tocar a su puerta y despedirme. Abrió, después de que toqué durante diez minutos. Traía puestos unos audífonos. Me mostró el ipod que se acababa de comprar. Fue entonces cuando le dije que tenía algo para él en la mudanza, que si me acompañaba al estacionamiento.

ADRIANA AZUCENA RODRÍGUEZ, Postales (Mini-hiper-ficciones), México, Fósforo-Inba, 2013, p. 84.

martes, 6 de agosto de 2013

IMPRESIONES, Adriana Azucena Rodríguez



IMPRESIONES

   Ando por tu cuerpo como por un libro. Te abro y me revelas cosas que no sabía pero intuí desde siempre. Te acaricio y te escucho. Hundo mi nariz, mis ojos y hasta mis dedos en tu interior. A veces dormito sobre ti o debajo de ti y sueño que te sigo leyendo. Te acomodo a mi placer y conveniencia o me apego a tus peticiones y reclamos. Me dueles a ratos. Por fin te abandono... para volver a ti y descubrirte de nuevo en tus signos inagotables.

ADRIANA AZUCENA RODRÍGUEZ, Postales (Mini-hiper-ficciones), México, Fósforo-Inba, 2013, p. 18.