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lunes, 28 de abril de 2014

[LA TARDE DE AYER...], Berta Dávila

47

La tarde de ayer fue la memoria de un pájaro
que devoró mi cuerpo en el erial.

Ahora que (por fin) me deshabitas
qué inútil el deseo.

Ya no son cuchillo tus palabras últimas,
son sal incrustada en el recovecos
de una herida extensa,

esa herida
que llevo sobre la piel,
para que tejas y destejas
mis cicatrices como redes sin captura.

Qué quedará de ti,
en este cuerpo vacío que te entregué un día
para que tú lo construyeses.


BERTA DÁVILA, Raíz da fenda, Xerais, Vigo, 2013, p. 71.
&
Kansuke Yamamoto

Traducción muy mejorable: FRC


jueves, 20 de febrero de 2014

[NO HAY FRACASO...], Berta Dávila



No hay fracaso como la nostalgia de un cuerpo que ya, por fin, se olvida.

BERTA DÁVILA, El arte del fracaso, Pulp Books, Cangas, 2012, p.86.
&
Leonardo Da Vinci

jueves, 9 de enero de 2014

[UNA MUJER MUESTRA...], Berta Dávila


   Una mujer muestra a un cámara de televisión, que está grabando un reportaje sobre los efectos de la crisis económica en los hogares del país, una jaula diminuta con dos canarios amarillos e inquietos. La jaula está en la cocina de la casa y comparte escenario con un calendario con motivos chinos, un tapete de ganchillo y un frutero con dos naranjas secas. En la nevera hay un imán de Telepizza medio roto y otro con un toro de Osborne. La mujer señala a los pájaros y explica que se llaman Estefanía y Cristian, igual que sus hijos. Añade, además, que su hijo Cristian, homólogo humano del canario macho, está en la cárcel. Piensa liberar a los pájaros cuando su hijo regrese a casa. Cuando esto sucede, un tiempo después de que emitan el reportaje —en el que el periodista ridiculiza a la mujer— ella cumple su propósito y, ayudada por el hijo, libera a Cristian pájaro y a Estefanía por la ventana de la cocina. Felices, ella y el hijo ignoran que los canarios mueren un par de horas después, desorientados y abatidos porque no saben volar ni sobrevivir en libertad. Un par de meses después Cristian humano vuelve a la cárcel y la mujer compra un pececito naranja. Le llama Julio Iglesias.


BERTA DÁVILA, El arte del fracaso, Pulp Books, Cangas, 2012.
&