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domingo, 7 de octubre de 2012

VOLAR, Raúl Brasca


VOLAR

   La mariposa enamorada del fuego se consumió entre llamas. El fuego remontó vuelo.

jueves, 9 de agosto de 2012

LLAVE, Raúl Brasca


LLAVE

   Fue triste cuando mi padre, sin que ya se la pidiera, me dio la llave de la casa. Yo casi era un adulto y él me la dio como quien pide permiso para envejecer.

domingo, 22 de julio de 2012

AHAB Y LA BALLENA BLANCA, Raúl Brasca


AHAB Y LA BALLENA BLANCA

   La ballena blanca era un animal resentido por su alba peculiaridad que la segregaba de sus congéneres y la condenaba a deambular sola y rabiosa por los océanos. Algo muy similar le pasaba a Ahab. Pudieron haberse comprendido, pero prefirieron odiarse el uno al otro para distraerse del odio a sí mismos que ambos se profesaban.


Ilustración: Liniers

sábado, 23 de junio de 2012

FLOJEDAD PALINDRÓMICA, Raúl Brasca




FLOJEDAD PALINDRÓMICA

Olaf le ama el falo
¡Elévele!
Adán: nada
Eva le ama el ave
¡Elévele!
Adán: nada
Adán Onán anonada


martes, 12 de abril de 2011

CADÁVER, Raúl Brasca



CADÁVER

Me senté en el umbral de mi puerta a esperar que pasara el cadáver de mi enemigo. Pasó y me dijo “hasta mañana”. Con  tal de no dejarme en paz, sigue penando entre los vivos.


RAÚL BRASCA, Todo tiempo futuro fue peor, Thule, Barcelona, página 78.

jueves, 25 de noviembre de 2010

DINOSAURIOS, Augusto Monterroso, Raúl Brasca, Eduardo Berti y Fabián Vique

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

Augusto Monterroso

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LOS DINOSAURIOS, EL DINOSAURIO

Cada soñador (¿o habría que decir durmiente?) tiene su dinosaurio, aunque lo común es que no lo encuentre al despertar. Soñadores impacientes despiertan siempre antes de que sus dinosaurios lleguen, y dinosaurios impacientes se van antes de que sus soñadores despierten. Lo admirable del cuento de Monterroso consiste en presentar el único caso en el que el tiempo del soñador coincidió con la paciencia de su dinosaurio y la impaciencia de un considerable número de lectores.
Raúl Brasca
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OTRO DINOSAURIO

Cuando el dinosaurio despertó, los dioses todavía estaban allí, inventando a la carrera el resto del mundo.

Eduardo Berti
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EL DINOSAURIO EDUCADO

Cuando despertó, el dinosaurio le dijo: "Buenos días".

jueves, 19 de julio de 2007

AMOR, Raúl Brasca

AMOR I

A ella le gusta el amor. A mí, no. A mí me gusta ella, incluido, claro está, su gusto por el amor. Yo no le doy amor. Le doy pasión envuelta en palabras, muchas palabras. Ella se engaña, cree que es amor y le gusta; ama al impostor que hay en mí. Yo no la amo y no me engaño con apariencias, no la amo a ella. Lo nuestro es algo muy corriente: dos que perseveran juntos por obra de un sentimiento equívoco y otro equivocado. Somos felices.






AMOR II

Pretende que estoy enamorada del amor y que a él sólo le interesa el sexo. Dejo que lo crea. Cuando su cuerpo me estremece, lo atribuye a sus muchas palabras. Cuando mi cuerpo lo estremece lo atribuye a su propio ardor.
Pero me ama y no lo saco de su engaño porque lo amo. Sé muy bien que seremos felices lo que dure su fe en que no nos amamos.


Raúl Brasca, Todo tiempo futuro fue peor. Thule Ediciones.