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viernes, 13 de diciembre de 2013

[NOCHE DEL 10 AL 11 DE OCTUBRE DE 1993...], Isla Correyero





Noche del 10 al 11 de octubre de 1993


Dos guardias de seguridad hacen su ronda minucio-
sa por los pasillos blancos de la clínica.

Van pasando de un control a otro,
de una enfermera a otra,
experimentando unos instantes de poder y de
heroísmo.

Su sueldo no incluye la pasión
por el contacto plateado con los moribundos.
Sus uniformes nunca estarán manchados.

Van pasando de una niebla a otra,
Cerrando las farmacias,
oliendo la noche y los alientos,
cazadores de carne,
antinaturales inquilinos de este espacio fantasma.

Ellos aún no conocen la descarnada figura de la muerte
cuando viene de espaldas, dura,
por el pasillo.

Caerán cierto día en la cama de alguna habitación,
transformado el uniforme en pañal de celulosa
y moverán las varillas de la cama pidiendo
sangre y agua,
su viejo revólver del pasado,
el poder y el vigor
que esta noche detentan.


ISLA CORREYERO, Diario de una enfermera, Huerga & Fierro, Madrid, 1996, pp. 13-14.
&
Simon Hopkinson

domingo, 10 de noviembre de 2013

CITA PSICOLÓGICA, Isla Correyero


CITA PSICOLÓGICA

Mi perro no ve bien doctora pero huele
mis lágrimas y se viene a mi lado
tirándose en el suelo lamiéndome
las uñas —algo olfateará del que fuera
su amo en los días de amor y sangre
derramada—. Él sabe aún sin verme
tomar las medicinas que la cabeza
me duele horriblemente y no puedo
aguantar ni el ruido de su rabo.
Esta cabeza terriblemente enferma
doctora ya no puede explicarse ni pensar
ni leer ni siquiera tratarme
con los seres humanos ni los irracionales.
Allí en mi casa sola tratando de encajar
con torpe coherencia una cosa con otra
haciendo un irreal esfuerzo sobrehumano
por mantenerme viva por que me vean alegre
mis hijos o mi madre o al menos
que no sepan hasta qué punto finjo
porque no sepan ellos ni nadie ni mi perro
cómo de mi cabeza entran y salen
los más feroces actos de suicidio
ahorcamiento o decapitación.

Mándeme otras pastillas doctora si es posible
curarme de él su destructiva forma de
desesperarme…

O elimine mi nombre de la lista de espera

no estaré aquí llorando el próximo trimestre.   

ISLA CORREYERO, Amor tirano, DVD, Barcelona, 2003, pp.57-58.
&
Inbal Mendes-Flohr

sábado, 2 de marzo de 2013

PENA TIRANA, Isla Correyero


PENA TIRANA


Señor
cómo voy a ser buena si recibo de Ti
de él
por Ti que lo creaste
este trato animal sin coherencia
sin reposo ni alivio en el exceso
de este dolor constante humanamente
insufrible soportado por esta
que te habla violenta moderada azuzada
por los miles de espinas
que él me clava inmóvil gris
con todo el cuerpo azul de golpes y lesiones
sal y sangre en el pómulo
helada por el frío de la circulación huida
no puedo así impedir que un exaltado
río de amargas lágrimas constantes
me inunden dentro el pecho la casa
la oficina el suelo del servicio

si es verdad que Tú existes o existimos nosotros
si todo esto es real y no otra dimensión
de la locura dime habla muéstrate
entre los vivos da ese paso elegante
de amor y de respeto que me debes y debes
a todos los que aquí vivimos trabajamos.

Ten compasión y vuelve los ojos a este pómulo
y Tú que eres amor o eso dijiste
pon en mi corazón una gota una gota
tan solo de amor y de descanso
y que el dios de los perros y el dios
de las cavernas me lleven a tu lado
sin hacer ningún ruido ni luz
irradiación.


ISLA CORREYERO, Amor tirano, DVD, Barcelona, 2003, pp. 70-71.

sábado, 19 de marzo de 2011

QUÉ VIDA, Isla Correyero

QUÉ VIDA

Tan fríamente mi amor aquella noche
me dijiste inmóvil que la pasión se te pasó
que parecía que no te estuvieses
refiriendo a ti y a mí.
Unas horas más tarde (los verdugos inventan sus motivaciones)
me hiciste una humillante descripción
del cuerpo y mis dificultades
físicas y psíquicas
instándome a enamorarme de otro
que cambiase mi metabolismo
que qué espectáculo de desnudez moral
casi furiosa
por fin vi en ti
y algo o alguien puso en tu boca vocablos
de vulgar medicina
para que de esa vez te brotara
tanta sabiduría impúdica
de médico vidente naturópata antimalaspresencias
curandero ocultista.
Y exorcista también —cómo no—
para echar de mí o sobre mí
esa gran polución de puta y caridad para las putas
sepulcros del placer
sobre un burdel de nardos: mi cama japonesa aún oliendo a ti
a tu glorioso montón de austeridad.
Y expulsaste de mí todos los dulces demonios
del amor excesivo que te tuve: la alternancia
de salud y pasión
infierno y paraíso.
la renuncia y la vida.

Si es que esto sin ti
es la vida.

ISLA CORREYERO, Amor tirano, DVD, Barcelona, 2003, pp. 46-47.

martes, 20 de mayo de 2008

[LA AMBULANCIA. 15 de abril de 1994], Isla Correyero

LA AMBULANCIA. 15 de abril de 1994


Me han elegido para entrar en la muerte de una niña.

La ambulancia transcurre por la carretera con su
memoria de meteorito. De Madrid a Gerona nos ga-
nará la noche.

Yo controlo los brazos de la enferma desnuda y reviso
el pliegue cabalístico y frágil de su garganta afónica.

El suero cae buscando la vena azul de su radiografía.

Brilla el oxígeno sobre mis guantes blancos y dibuja
inscripciones en mi nariz poética.

El misterioso conductor nos mira desde el poniente
imán de su espejo difuso.
Los coches que cruzamos van vivos de miradas pode-
rosas.
Se agradece la marcha vigilante que, de pronto, so-
bre el cristal central,
la nieve nos choca como un sueño.

Yo comienzo a temblar porque mi enferma me ha
hecho una caricia sobrehumana.
Sus ojos de dolor de cuatro años están terriblemente
abiertos y distintos.

Tengo su mano agonizante y fría sobre mi muslo ten-
so y absoluto.

Me pide a su mamá, su voz de agua: agua, agua.

Dieta absoluta son ya las lejanas órdenes del médico.

Agua y amor me pide la que muere.

De una bolsa de suero glucosado le doy a la privada
criatura un sorbo,
un sorbo lento.
Traga,
traga,
mi amor,
mi amor,
mientras me acuesto a su lado
besándonos, me muere.

La ambulancia prosigue su camino hacia un lugar que
no existe en el mundo.

La madre esperará cien noches, aterrada,
en la terraza.


ISLA CORREYERO, Diario de una enfermera, Fenice poesía, Huerga & Fierro Editores, Madrid, 1996.

[Noche del 10 al 11 de octubre de 1993], Isla Correyero

Noche del 10 al 11 de octubre de 1993


Dos guardias de seguridad hacen su ronda minucio-
sa por los pasillos blancos de la clínica.

Van pasando de un control a otro,
de una enfermera a otra,
experimentando unos instantes de poder y de
heroísmo.

Su sueldo no incluye la pasión
por el contacto plateado con los moribundos.
Sus uniformes nunca estarán manchados.

Van pasando de una niebla a otra,
Cerrando las farmacias,
oliendo la noche y los alientos,
cazadores de carne,
antinaturales inquilinos de este espacio fantasma.

Ellos aún no conocen la descarnada figura de la muerte
cuando viene de espaldas, dura,
por el pasillo.

Caerán cierto día en la cama de alguna habitación,
transformado el uniforme en pañal de celulosa
y moverán las varillas de la cama pidiendo
sangre y agua,
su viejo revólver del pasado,
el poder y el vigor
que esta noche detentan.



ISLA CORREYERO, Diario de una enfermera, Fenice poesía, Huerga & Fierro Editores, Madrid, 1996.