Mostrando entradas con la etiqueta TOM WAITS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta TOM WAITS. Mostrar todas las entradas

sábado, 2 de junio de 2012

TOM WAITS AMA A SUZIE MARLANGO, Pilar Vera


TOM WAITS AMA A SUZIE MARLANGO        

   El mal, para ser tal, no ha de ser puro.
   Ha de ir envuelto en celofán, cubierto de caramelo.
   Por eso Suzie Marlango era tan peligrosa. Porque cantaba con voz de sirena y miraba con formidables ojos de agua. Y tenía, además, una maravillosa colección de jerseys de angora, suaves y deliciosos al tacto.
   Pero era una arpía.
   Pasaba las noches en vela, agazapada a su lado, con los ojos brillantes en la oscuridad, tramando. Tejiendo como una araña redes invisibles, envolviendo con sus patitas algún cadáver.
   —Llegas tarde, ¿dónde has estado?
   La pregunta de todas las noches, cuando la puerta se abría y él atisbaba a la araña, moviendo sus brazos, estirando al infinito sus piernas encogidas, sus pies largos largos, las uñas siempre perfectas, pintadas de rojo cereza.
   «Hiciste bien en dejarla —se decía—. En borrar de tu vida a aquella criatura insana, maligna.» Esa misma mañana había ido a quitarse el tatuaje, cicatriz en cicatriz, que grabó en su muñeca al conocerla: una sirena de complexión haitiana que, como Suzie, se marchó de allí con dolor y rechinar de dientes.
   Tom pagó a la camarera, se desplomó en un asiento y miró con suspicacia la lista que tenía frente a él. Escarcha de Chocolate. Delicia de Grosella. Pastelito de Canela. «¿Es que todos los donuts tienen nombre de puta?», pensó, mientras se rascaba la herida y le pegaba mordiscos a Lazo Francés.
   Y entonces la vio.
   Una mancha azul asomando bajo los vendajes. Tiró el donut, se arrancó el apósito y maldijo a la diabólica Suzie. Pues ahí, en el mismo lugar, sobre su piel, cicatriz en cicatriz, la marca había reaparecido.
        
         PILAR VERA, Cámara obscura, Paréntesis, Alcalá de Guadaíra, 2010, pp. 125-126.

jueves, 11 de noviembre de 2010

GRATITUD, Eloy Sánchez Rosillo & SERENATA DE SAN DIEGO, Tom Waits



GRATITUD


DURANTE muchos años fui dichoso.
Tal vez lo supe, pero no lo supe,
ni habría podido entonces admitir que lo fuera,
pues quien pretende lo absoluto
no se conforma nunca con la parte,
aunque esa parte sea casi el todo.

Mi patrimonio fue la luz del mundo;
toqué la realidad, tambien soñé,
y tuve amor, tuve en el pecho el canto.

Desde un presente que es manos vacías,
casa desierta, invierno, turbio pecho,
melancólicamente doy gracias por los dones
que no aprecié del todo cuando la vida quiso
que fulgurasen junto a mí,
por los bienes que fueron y que no fueron míos
y que luego perdí sin saber cómo.


ELOY SÁNCHEZ ROSILLO, La certeza, Tusquets, Barcelona, 2005, página 59.



SERENATA DE SAN DIEGO

Nunca vi la mañana hasta que me quedé despierto toda la noche
Nunca vi la luz del sol hasta que apagaste la luz

Nunca vi mi país hasta que estuve fuera demasiado tiempo

Nunca oí la melodía hasta que necesité la canción
Nunca vi la raya de la carretera hasta que te dejé

Nunca supe que te necesitaba hasta que me metí en un lío

Nunca dije "Te amo" hasta que te maldije inútilmente
Nunca sentí las fibras de mi corazón hasta que casi enloquecí

Nunca vi la Costa Este hasta que me fui al Oeste
Nunca vi la luz de la luna hasta que brilló desde tu pecho

Nunca vi tu corazón hasta que alguien trató de robarlo

Nunca vi tus lágrimas hasta que se deslizaron por tu rostro.


TOM WAITS, The heart of the saturday night, Asylum, 1974.

Traducción: David F. Abel, Tom Waits. Jazz. Rhythm & Blues, Máscara, Valencia, 1995, p.199.

jueves, 21 de octubre de 2010

SERENATA DE SAN DIEGO, Tom Waits


SAN DIEGO SERENADE


I never saw the morning 'til I stayed up all night
I never saw the sunshine 'til you turned out the light

I never saw my hometown until I stayed away too long

I never heard the melody, until I needed a song.
I never saw the white line, 'til I was leaving you behind

I never knew I needed you 'til I was caught up in a bind

I never spoke 'I love you' 'til I cursed you in vain,
I never felt my heartstrings until I nearly went insane.

I never saw the east coast 'til I move to the west
I never saw the moonlight until it shone off your breast

I never saw your heart 'til someone tried to steal it away

I never saw your tears until they rolled down your face.


SERENATA DE SAN DIEGO

Nunca vi la mañana hasta que me quedé despierto toda la noche
Nunca vi la luz del sol hasta que apagaste la luz

Nunca vi mi país hasta que estuve fuera demasiado tiempo

Nunca oí la melodía hasta que necesité la canción
Nunca vi la raya de la carretera hasta que te dejé

Nunca supe que te necesitaba hasta que me metí en un lío

Nunca dije "Te amo" hasta que te maldije inútilmente
Nunca sentí las fibras de mi corazón hasta que casi enloquecí

Nunca vi la Costa Este hasta que me fui al Oeste
Nunca vi la luz de la luna hasta que brilló desde tu pecho

Nunca vi tu corazón hasta que alguien trató de robarlo

Nunca vi tus lágrimas hasta que se deslizaron por tu rostro.


TOM WAITS, The heart of the saturday night, Asylum, 1974.

Traducción: David F. Abel, Tom Waits. Jazz. Rhythm & Blues, Máscara, Valencia, 1995, p.199.