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miércoles, 9 de marzo de 2022

GUERRA, Charles Simic



GUERRA
 

El dedo tembloroso de una mujer 

recorre la lista de víctimas 

la noche de la primera nevada. 

 

La casa está fría y la lista es larga. 

 

Todos nuestros nombres están incluidos. 

 

Charles Simic

&

Gabriel Tizón


domingo, 26 de marzo de 2017

LIBRO DE HISTORIA, Charles Simic

LIBRO DE HISTORIA 
 
Un niño encontró sus páginas sueltas
En un calle bulliciosa
Y dejó de botar su balón
Para correr tras ellas.

Se le volaron de las manos
Como mariposas.
Sólo alcanzó a vislumbrar
Unos pocos nombres, una fecha.

En las afueras el viento se las llevó
Hasta el vertedero de neumáticos
Y el rio gris,

Donde ahogan crías de gato
Y por el que pasa el barco
Llamado Victoria
Desde el que un manco saluda.


CHARLES SIMIC, Mil novecientos treinta y ocho, Valparaíso, Granada, 2014, p. 71.
&
Zsuzsi Csiszer 

domingo, 12 de marzo de 2017

LENGUA MATERNA, Charles Simic

LENGUA MATERNA

Vendida por un carnicero
Envuelta en un periódico
Viaja en la bolsa
De la viuda encorvada
Junto a algunas cebollas y patatas.
Hacia una casa oscura
Donde un gato
Saltará de la estufa
Ronroneando
A su llegada.




CHARLES SIMIC, Mil novecientos treinta y ocho, Valparaíso, Granada, 2014, p. 51.
&
Jason Ratliff 

lunes, 6 de marzo de 2017

LO QUE LOS GITANOS LE DIJERON A MI ABUELA CUANDO TODAVÍA ERA UNA JOVEN, Charles Simic

LO QUE LOS GITANOS LE DIJERON A MI ABUELA CUANDO TODAVÍA ERA UNA JOVEN


Guerra, enfermedad y hambre te harán su nieta favorita.
Serás como una ciega viendo una película muda.
Cortarás cebollas y trozos de tu corazón en la misma sartén.
Tus hijos dormirán en una maleta atada con una cuerda.
Tu marido te besará los pechos cada noche como si fueran dos lápidas.

Los cuervos ya se acicalan para ti y tu gente.
Tu hijo mayor se acostará con moscas en los labios sin sonreír y sin mover un dedo.
Envidiarás a cada hormiga que encuentres en tu vida y hasta a la maleza del camino.
Tu cuerpo y tu alma se sentarán en peldaños diferentes
mascando el mismo trozo de chicle.

Muñeca ¿estás en venta?, te dirá el Diablo.
El sepulturero comprará un juguete para tu nieto.
Tu mente será un avispero aun en tu lecho de muerte.
Le rogarás a Dios pero Dios colgará et cartel de no molesten.
No preguntes más, es todo cuanto sé.

CHARLES SIMIC, Mil novecientos treinta y ocho, Valparaíso, Granada, 2014, p. 115.
&
Georges de La Tour

sábado, 4 de marzo de 2017

EL JARDÍN DE LAS DELICIAS, Charles Simic

EL JARDÍN DE LAS DELICIAS

Buck tiene dolor de cabeza. Tony se comió
un pimiento muy picante. Sylvia se pesa
desnuda en el baño.
Gary debe 800 dólares
a Hacienda. Roger dice
que la poesía es el producto de un pararrayos.
José quiere pegarle a su mujer
un puñetazo en la boca. Ted teme a su propia
sombra. Ray habla
a sus plantas de tomate. Paul
quiere un trabajo en la oficina de correos
vendiendo sellos. Mary sigue
sonriéndose en el espejo.

¿Y yo?
Orino en el lavabo
con un sentimiento
de eternidad.



CHARLES SIMIC, Mil novecientos treinta y ocho, Valparaíso, Granada, 2014, p. 49.
&
Hieronymus Bosch 

viernes, 24 de febrero de 2017

EL VIENTO, Charles Simic

EL VIENTO

Al tocarme, tú tocas
el país que te ha exiliado.

CHARLES SIMIC, Mil novecientos treinta y ocho, Valparaíso, Granada, 2014, p. 37.
&
Andrew Wyeth

viernes, 20 de enero de 2017

[MI DEDO...], Charles Simic


Mi pulgar se embarca en una gran aventura. “No vayas, por favor”, le dicen los dedos. Trataban de retenerlo. Aquí llega una limusina negra con una mujer velada en el asiento de atrás, pero sin nadie al volante. Cuando el coche se para ella saca de su bolsa unas tijeras de oro y corta el pulgar. Vamos hacia Chicago y ella usa el sangriento extremo de mi pulgar para pintarse los labios.

CHARLES SIMIC, Mil novecientos treinta y ocho, Valparaíso, Granada, 2014, p. 87.
&

Tim Hawkinson

lunes, 11 de julio de 2016

HOTEL INSOMNIO, Charles Simic

HOTEL INSOMNIO

Estaba a gusto en mi agujero.
La ventana daba a una pared de ladrillos.
En el cuarto de al lado había un piano.
De vez en cuando
un anciano inválido
venía a tocar My Blue Heaven.

Pero, en fin, por lo general
era un sitio tranquilo.
Había arañas
en todas las habitaciones,
y moscas atrapadas
en los hilos del humo y la vigilia,
y el aire era tan denso
que no podía verme en el espejo.

A las cinco de la mañana
se oía el ruido de unos pies descalzos.
Era el gitano de la esquina.
el adivino,
que se levantaba a mear
después de una noche de amor.
Una vez oí, incluso,
el sollozo de un niño.
Estaba al otro lado,
tan cerca que pensé,
por un instante,
que era yo el que lloraba.


CHARLES SIMIC, Hotel Insomnio, Nómadas, Gijón, 1998, p. 12. [Traducción de Jordi Doce]
&
Weegee

martes, 10 de mayo de 2016

[SE ACABÓ EL LARGO DÍA...], Charles Simic

Se acabó el largo día en el que tanto
y tan poco ha ocurrido.
Grandes expectativas se frustraron
para resucitar sin entusiasmo.

Los espejos cobraron vida y luego se vaciaron,
obedeciendo los caprichos del azar.
Las manecillas del reloj de la iglesia se movieron,
a veces suavemente, otras con brusquedad.

Cayó la noche. El cerebro y sus misterios
se adensaron. Un letrero de neón rojo
venta de fuegos artificiales se encendió en el tejado
de un viejo y tétrico edificio al otro lado de la calle.

Una planta de tiesto ya muy marchita
a la que nadie riega o presta atención
proyectaba su sombra en la pared del cuarto
con lo que a mí me pareció alegría salvaje.

Charles Simic
&
Harry Callahan

Traducción: Jordi Doce

sábado, 20 de febrero de 2016

MENTES QUE VAGAN, Charles Simic

MENTES QUE VAGAN

Mi vecina me contaba sobre su gato ciego
que sale por las noches.
¿Adonde va?, le pregunté.

Entonces mi madre muerta llama
para que entre y me lave las manos
porque la cena está en la mesa:
el ratoncito que cazó el gato.

CHARLES SIMIC, Mi séquito silencioso, Vaso Roto, Madrid, 2014, p. 51.
&
Floris Neusüss


viernes, 5 de febrero de 2016

[EL NÚMERO DE RELOJES...], Charles Simic

   El número de relojes de pared y de pulsera que existe actualmente ha de ser una afrenta para la eternidad.

CHARLES SIMIC, El monstruo ama su laberinto, Vaso Roto, Madrid, 2015.

viernes, 30 de octubre de 2015

[LA ESTUPIDEZ...], Charles Simic

   La estupidez es la especia secreta que a los historiadores les cuesta identificar en esta sopa que no dejamos de sorber.


CHARLES SIMIC, El monstruo ama su laberinto, Vaso Roto, Madrid, 2015.
&
Andy Wharhol

sábado, 10 de octubre de 2015

[UNA VIDA DE VICIO...], Charles Simic

Una vida de vicio arranca en la cuna. Le encantaba gatear bajo las faldas de las amigas de su hermana mayor. Una de ellas le dejó quedarse ahí hasta que se hizo viejo.

CHARLES SIMIC, El monstruo ama su laberinto, Vaso Roto, Madrid, 2015, p. 43.
&
Elisabeth Lecourt

domingo, 30 de agosto de 2015

[VIEJOS MUELLES DE CAMA...], Charles Smic

  
Viejos muelles de cama chirriantes, hombre orquesta tocando un blues.

CHARLES SIMIC, El monstruo ama su laberinto, Vaso Roto, Madrid, 2015, p. 43.
&
Chiharu Shiota

martes, 18 de agosto de 2015

[LA HISTORIA ES UN LIBRO DE RECETAS...], Charles Simic


   La historia es un libro de recetas. Los tiranos son los chefs. Los filósofos redactan las cartas. Los curas hacen de camareros. Los gorilas son gente del ejército. Los cantos que oyes son los poetas lavando los platos en la cocina.


CHARLES SIMIC, El monstruo ama su laberinto, Vaso Roto, Madrid, 2015.
&
Jodi Harvey-Brown

domingo, 19 de julio de 2015

UN CHARLATÁN COMPULSIVO EN UN ENTIERRO

UN CHARLATÁN COMPULSIVO EN UN ENTIERRO

   La mayoría de las veces, un libro es un solo libro. En contadas ocasiones, un libro es el afortunado abismo al que se asoma el lector para contemplar su verdadero rostro. Simic, en El monstruo ama su laberinto, conforma un muestrario de pinzas, espéculos, agujas, jeringas y bisturís que llagan las manos ensangrentadas de los que se atreven a pasar página.
   En la sección IV del libro (que traduce el poeta -y aforista- Jordi Doce) leemos: “Cioran escribe: “Dios tiene miedo del hombre... El hombre es un monstruo, y la historia lo ha demostrado”. Esa es la clave: diseccionar la monstruosa fragilidad del hombre, eviscerar, sin piedad ni espanto, el tumor de todas sus contradicciones. Es cierto que, Simic, cirujano y paciente, obtiene de esa autoexploración especular, unas reflexiones que abren la puerta a la sátira: “Los sirvientes de los ricos y poderosos están convencidos de que nosotros les envidiamos su servidumbre”. Pero Simic no se conforma con regodearse señalando los vicios que llevaron a la podredumbre del presente. “El ojo atento empieza a oír”, escribe con áspera lucidez.
   Ese es el tono embriagador que le permite saltar del análisis de su poética a las reflexiones acerca de la naturaleza del arte o el sentido de la vida. A veces, dice (“Toda defensa de la poesía es una defensa de la locura”); otras, sentencia (“La belleza de un momento fugaz es eterna”); en muchas ocasiones, alecciona (“Todo el mundo quiere parafrasear el contenido del poema, salvo el poeta”); frecuentemente, escupe (“ Esa clase de barrio donde es muy probable que una rata tenga a un niño de mascota”).
   Cierra este libro el Epílogo de Seamus Heaney, Abreviando que es Simic, un perfecto escalpelo con el que el lector podría incidir sobre esa línea de puntos discontinua que ha ido trazando la lectura sobre su vientre. Lo abre la sección primera, un conjunto de (micro)relatos, probablemente autobiográficos con los que deslumbra al lector este visionario que explica, con la brillantez de la que carecen otros, el verdadero sentido de su oficio: “El poeta es un charlatán compulsivo en un entierro. La gente le da codazos y le ordena callar, él se disculpa, reconoce que sí, que no es el sitio adecuado, etcétera, pero es incapaz de cerrar el pico”.


CHARLES SIMIC, El monstruo ama su laberinto, Vaso Roto, Madrid, 2015. 163 páginas.

sábado, 11 de julio de 2015

[ÍBAMOS POR NUESTRA TERCERA BOTELLA...], Charles Simic

Íbamos por nuestra tercera botella de vino cuando anunció que iba a enseñarme las fotos de su novia. Para mi sorpresa, las fotografías que esparció sobre la mesa mostraban a una mujer desnuda exhibiéndose sin pudor. Él se inclinaba sobre mi hombro animándome a que tomara nota de cada detalle: su entrepierna, el culo, los pechos, hasta que comencé a excitarme. Era una situación extraña. La esposa embarazada de mi amigo dormía en la habitación de al lado. Las fotos estaban esparcidas sobre la mesa del comedor. Lo menos había como cien. Yo miraba y escuchaba. De vez en cuando, se oían los ronquidos de la mujer.

CHARLES SIMIC, El monstruo ama su laberinto, Vaso Roto, Madrid, 2015, p. 28.
&
Helmut Newton

lunes, 6 de julio de 2015

[LA BELLEZA DE UN MOMENTO...], Charles Simic


   La belleza de un momento fugaz es eterna.


CHARLES SIMIC, El monstruo ama su laberinto. Cuadernos, Vaso Roto, Madrid, 2015.
&
Gjon Mili

domingo, 28 de junio de 2015

[EL POETA VE...], Charles Simic

El poeta ve lo que el filósofo piensa.

CHARLES SIMIC, El monstruo ama su laberinto. Cuadernos, Vaso Roto, Madrid, 2015.
&
Peter Gric 

lunes, 15 de junio de 2015

[LA MUERTE PASANDO JUNTO A...], Charles Simic

   La muerte pasando junto a mi puerta, haciendo tintinear sus llaves maestras.

CHARLES SIMIC, El monstruo ama su laberinto. Cuadernos, Vaso Roto, Madrid, 2015, p. 43.
&
Norman Kulkin