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lunes, 2 de enero de 2017

[ESTE AÑO HA PASADO VOLANDO...], Francesco Piccolo

   Este año ha pasado volando.
   Se dice todos los años, a final de año.
   Me pregunto cómo serán los años lentos, los que no pasan nunca. Porque nunca los he vivido.

FRANCESCO PICCOLO, Momentos de inadvertida infelicidad, Anagrama, Barcelona, 2016, p. 21.
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Edith Dekyndt

miércoles, 16 de noviembre de 2016

[LLUEVE...], Francesco Piccolo

   Llueve. Cuando por fin tienes un paraguas que funciona y no se te ha olvidado, entonces hay alguien a tu lado que tiene el paraguas roto o se lo ha olvidado. Por tanto tienes que acompañarlo. Durante todo el trayecto iréis cambiándoos de sitio, porque así no va bien, seguiréis diciéndoos: tal vez es mejor que lo lleve yo; y cuando lo tienes tú siempre procuras taparle más a él que a tí mismo, para no ser maleducado. Pero el otro sigue diciendo: levántalo un poco, bájalo, muévelo, camina más por el centro, así me cae agua. Al final dirá: quizá es mejor que lo lleve yo. Y tú se lo das y luego empiezas a decir: levántalo, bájalo, muévelo...

FRANCESCO PICCOLO, Momentos de inadvertida infelicidad, Anagrama, Barcelona, 2016, pp. 97-98.
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Saul Leiter

jueves, 29 de septiembre de 2016

[CUANDO ESTOY EN EL COCHE...], Francesco Piccolo

   Cuando estoy en el coche y tengo un poco de tiempo, no voy con prisas, me gusta llevarle la contraria al navegador. Si la señorita dice: dentro de doscientos metros, gire a la izquierda, yo giro a la derecha. Si dice: siga recto, voy hacia otro lado. Quiero hacerla reaccionar, provocarla. Sin embargo, luego, cuando apremia con su voz un poco desesperada diciendo: dentro de cien metros, cambie de sentido: dentro de setenta metros, cambie de sentido; dentro de cincuenta metros, cambie de sentido, me arrepiento, lo lamento. Me quedo un poco mal, incluso después de haber cambiado de sentido.

FRANCESCO PICCOLO, Momentos de inadvertida infelicidad, Anagrama, Barcelona, 2016, pp. 127-128.
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Unknown

domingo, 24 de julio de 2016

SOBRE MIA FARROW, Francesco Piccolo

   Entrevistada a los diecinueve años, Mia Farrow dijo: «Quiero desarrollar una gran carrera, casarme con un gran hombre y vivir una vida sensacional. Hay que ver las cosas a lo grande: es la única forma de obtenerlas.»
   Entrevistada a los cincuenta y nueve años, Mia Farrow dijo: «Ahora he llegado a entenderlo: vivir significa aprender a perder con la mayor gracia posible... y ser capaz de aprovechar todo aquello que se nos ofrece.»

FRANCESCO PICCOLO, Momentos de inadvertida infelicidad, Anagrama, Barcelona, 2016, página 145.
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Richard Avedon

sábado, 30 de abril de 2016

[SOY UN PADRE DILIGENTE...], Francesco Piccolo

   Soy un padre diligente: llevo a mis hijos al colegio, me paro a hablar con las mamás de los niños y les digo lo guapos y simpáticos que son sus hijos. Pero mira por dónde resulta que una de las madres es guapa, alegre, un tanto seductora. Así que poco a poco me voy alejando de mi misión como padre sociable e interesado en las cuestiones del colegio, para centrar mi atención en esa mamá que empieza a gustarme, y por lo que intuyo, ella también parece que, quizá, quién sabe. Empiezo a hablar en voz más baja; y luego más cerca, entre otras cosas porque ella no oye bien lo que le digo, puesto que hablo en voz más baja; pero luego, cuando me muestro ingenioso, se ríe echando la cabeza hacia atrás. En los días sucesivos, cada mañana compruebo delante del espejo si voy bien vestido, si estoy en forma (es decir, si se me ve mucho la barriga); y me percato de que ella también lleva vestidos más bonitos y un rastro de maquillaje. La invito a tomar un café, luego intercambiamos un sms, y otro, alguna confidencia, algo atrevido. Y, más adelante, en un lugar lo suficientemente alejado del colegio, pero tampoco demasiado, la beso. Así, a pesar de que nuestros hijos van juntos al mismo colegio, nos convertimos en amantes.
   Follamos a primera hora de la mañana. Llevamos a los niños al colegio y salimos pitando de allí. Luego, como suele ocurrir entre dos que follan, nos encontramos hablando desnudos en una cama, y no es que tengamos mucho tiempo, porque en algún momento hay que ir a trabajar. Y, en resumen, ya desde la primera vez me doy cuenta (nos damos cuenta) de que no nos conocemos en absoluto, y el único tema en común es el colegio: la clase, los profesores, las notas, los deberes, los compañeros de curso de nuestros hijos. Y aunque al principio lo intentamos, no conseguimos evitar hablar de eso.
   Follar a primera hora de la mañana y luego ponerse a charlar de la maestra o incluso de la profesora de matemáticas no resulta lo más excitante del mundo; si después de haber gritado síii, síii, ella –pocos instantes después– me pregunta si creo que tienen que ir a repaso de inglés, y a qué piscina llevo a mi hijo para que haga natación.
   Una mañana me dice que no se acuerda de si le he dado el dinero para el regalo de Elisabetta, una niña que celebra su cumpleaños el próximo sábado; admito que se me ha olvidado. Sé que no tengo que hacer lo que estoy a punto de hacer, pero es una buena ocasión, no sé si podemos volver a vernos antes del sábado. Así que, mientras estamos desnudos, echados en la cama, me levanto y, tal como estoy, completamente desnudo, voy hacia mis pantalones y saco de mi cartera diez euros y se los doy. Ella los coge, pero no sabe qué hacer con ellos, porque también está desnuda, así que de momento los sujeta en la mano, luego cuando por fin se levanta los mete en el bolso, saca un papelito y, siempre completamente desnuda, tacha el nombre de mi hijo de la lista de los que tienen que dar el dinero para el regalo.
   Luego, ya no tuvimos necesidad de decirnos nada. No hemos vuelto a vernos nunca más.

FRANCESCO PICCOLO, Momentos de inadvertida infelicidad, Anagrama, Barcelona, 2016.
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Ruhan Janse van Vuuren

domingo, 11 de agosto de 2013

[NUNCA TE MARCHAS EN VERANO...], Francesco Piccolo

    Nunca te marchas en verano. Siempre te quedas en casa durante el día y paseas por la ciudad de noche. Es la época del año que más te gusta. Agosto. La parte central del agosto, mejor. Una semana, como mucho diez días: ese es el momento perfecto. Todo el mundo se marcha y tú te quedas aquí. Son tus vacaciones sin vacaciones.


FRANCESCO PICCOLO, Momentos de inadvertida felicidad, Anagrama, Barcelona, 2012, p. 19.

Lucio Fontana

domingo, 21 de julio de 2013

[LA SATISFACCIÓN DE ...], Francesco Piccolo



   La satisfacción de meter el brazo hasta el fondo en la nevera del bar o del supermercado y sacar la botella de leche con la fecha de caducidad más alejada, que alguien voluntariamente ha tapado para hacer que compre la botella con la fecha de caducidad más próxima.

FRANCESCO PICCOLO, Momentos de inadvertida felicidad, Anagrama, Barcelona, 2012, p. 28.

miércoles, 10 de julio de 2013

[ESOS HOMBRES QUE COGEN LA CAJA DE HERRAMIENTAS...], Francesco Piccolo


   Esos hombres que cogen la caja de herramientas, la escalera o el taladro eléctrico, y permanecen en silencio durante horas, canturreando cada tanto alguna canción con un clavo en la boca —y nunca se lo tragan y no se rinden hasta que el trabajo se ha terminado. No les gusta dejar las cosas a medias. Es más, ¿que les falta un clavo o una llave inglesa de la clase que sea? Ellos saben adónde ir, qué tipo de preguntas hacer, y regresan a casa con esos adorables paquetitos cuyo envoltorio está hecho con papel de periódico, los abren y enseñan un montón de clavitos de todas las clases.
   En esa caja de herramientas tal vez se encuentre lo indispensable para vivir una vida feliz.
   Me gusta quedarme horas mirándolos, y me gusta no ser uno de ellos.


FRANCESCO PICCOLO, Momentos de inadvertida felicidad, Anagrama, Barcelona, 2012, p. 52.