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martes, 3 de septiembre de 2013

ROSCOE PURKAPILE, Edgar Lee Masters & Josep Llimona


ROSCOE PURKAPILE

Ella me amaba. ¡Oh!, ¡cómo me amaba!
No logré nunca esquivarla
desde el día en que me vio por vez primera.
Pero después, cuando nos casamos, pensé
que podría demostrar su mortalidad y dejarme libre,
o que podría divorciarse de mí.
Pero pocas mueren, ninguna renuncia.
Entonces me escapé y anduve un año de parranda.
Sin embargo nunca se lamentó. Decía que todo saldría
bien, que yo volvería. Y volví.
Le dije que mientras remaba en un bote
había sido capturado cerca de la calle Van Buren
por piratas del lago Michigan,
y atado con cadenas, así que no pude escribirle.
¡Ella lloró y me besó, y dijo que eso era cruel,
ultrajante, inhumano!
Comprendí entonces que nuestro matrimonio
era un designio divino
y no podía ser disuelto
sino por la muerte.
Tuve razón.


EDGAR LEE MASTERS, Antología de Spoon River.

Josep Llimona

domingo, 1 de septiembre de 2013

MRS. PURKAPILE, Edgar Lee Masters & Josep Llimona



MRS. PURKAPILE

Huyó y se fue por un año.
Al volver a casa me contó la tonta historia
de su rapto por piratas del lago Michigan,
de modo que no pudo escribirme, amarrado con cadenas.
Fingí creerle, aunque sabía muy bien
qué había estado haciendo, que de tanto en tanto
se encontraba con la señora Williams, la sombrerera,
cuando ella iba a la ciudad a comprar mercaderías, según decía.
Pero una promesa es una promesa,
y el matrimonio es el matrimonio,
y por el respeto que me debo a mí misma
no quise ser arrastrada al divorcio
por las tretas de un esposo simplemente
aburrido del voto y del deber conyugal.

EDGAR LEE MASTERS, Antología de Spoon River.
&
Josep Llimona