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sábado, 14 de noviembre de 2015

UNA APACIBLE TARDE DE VERANO, Iván Teruel

 
UNA APACIBLE TARDE DE VERANO

   Piensen en un frenazo agudo, de esos que taladran la conciencia de cualquiera. Interioricen, a continuación, el sonido que produce un saco de piedras contra el suelo. Recuerden, también, cómo se encoge un gusano cuando siente una amenaza, pero sustitúyanlo por tres corazones. Ahora viene lo más duro: imaginen a tres madres que hablaban distraídas en el parque y que ahora corren, con un llanto espeso en la garganta, hacia la carretera que hay tras los setos. La escena es terrible, sí. Sobre todo, porque, cuando lleguen al lugar del atropello, dos de ellas no podrán evitar sentir una dolorosa sensación de alivio.


IVÁN TERUEL CÁCERES, El oscuro relieve del tiempo, Cal-lígraf, Girona, 2015.
&
Marcel Duchamp





viernes, 27 de junio de 2014

CARENCIA: f. FALTA O PRIVACIÓN DE ALGO, Iván Teruel Cáceres

CARENCIA: f. FALTA O PRIVACIÓN DE ALGO

   Un edificio a medio construir, un puzle inacabado, la manga vacía de la gabardina de un manco, el torso de Belvedere. Ese extraño embelesamiento. O aquella necesidad de buscar siempre alguien inseparable: en el colegio, en el instituto, en la universidad. Y después Valeria y la manera desesperada de entrar en ella. Apenas un sucedáneo. La condición de hijo único, pensabas. Pero un día, inesperadamente, aparece la foto de colores desvaídos, con el año de tu nacimiento en el reverso. La foto de tres, tal vez tomada por tu padre. La foto en que tu madre, con una expresión que no le recuerdas, posa, feliz, con dos bebés en el regazo. Dos bebés iguales, exactamente iguales.

Iván Teruel Cáceres
&
Garry Irvine



jueves, 22 de mayo de 2014

CATORCE PASOS PARA LOGRAR ALGO EXTRAORDINARIO, Iván Teruel

CATORCE PASOS PARA LOGRAR ALGO EXTRAORDINARIO

   Primero:  se deben tener diez años. Segundo: se debe estar sentado en el sofá de casa. Tercero: se debe in­tentar hacer un globo pequeño con los restos de un globo roto. Cuarto: se debe estirar la goma de los extremos, acercarla a la boca y aspirar. Quinto: al as­pirar, el globo roto se debe escapar de los dedos y alojarse en la garganta. Sexto: se debe sentir la inte­rrupción violenta del flujo de aire. Séptimo: se debe percibir una asfixia sin matices. Octavo: se debe re­accionar levantando el cuerpo del sofá. Noveno: se debe caminar hacia la mesa y apoyar una mano sobre la misma. Décimo: se debe tener una conciencia transparente de estar muriendo. Undécimo: se debe es­cuchar, al fondo, a la madre y al hermano hablando en la cocina. Duodécimo: inesperadamente, se debe experimentar un sentimiento de aceptación ante lo irreversible y renunciar a toda lucha y dramatismo. Decimotercero: se debe permanecer de pie y en si­lencio.
   Decimocuarto: se debe aguardar, sereno, a que la muerte sobrevenga.

Iván Teruel

&
K. Ooms