MIEDO AL PADRE
lunes, 1 de julio de 2013
MIEDO AL PADRE, Juan Pedro Aparicio
MIEDO AL PADRE
martes, 20 de marzo de 2012
AMOR EXPRIMIDO, Juan Pedro Aparicio
AMOR EXPRIMIDO
Labels: JUAN PEDRO APARICIO, MICRORRELATO
martes, 18 de octubre de 2011
LA FUERZA DE LA COSTUMBRE, Juan Pedro Aparicio
domingo, 24 de julio de 2011
LAS VÍAS DEL TREN, Juan Pedro Aparicio
LAS VÍAS DEL TREN
Mirándose siempre la una a la otra sólo practican el amor cuando un tren las hace vibrar pasándolas por encima. A veces no es suficiente y se produce un descarrilamiento.
lunes, 6 de junio de 2011
LA SOMBRA DE LA DICHA, Juan Pedro Aparicio
Era un autor demasiado celebrado. Envidiosos de su éxito, sus personajes lo mataron a puñetazos.
martes, 31 de mayo de 2011
LA TENTACIÓN, Juan Pedro Aparicio
domingo, 20 de febrero de 2011
EL AIRE QUE RESPIRAMOS, Juan Pedro Aparicio
EL AIRE QUE RESPIRAMOS
Dije: “Los árboles son columnas para sostener el aire”. Ellos se rieron y talaron los árboles. El cielo se cayó,
miércoles, 16 de febrero de 2011
EL HIJO PRÓDIGO, Juan Pedro Aparicio
martes, 25 de enero de 2011
FELICIDAD, Juan Pedro Aparicio
FELICIDAD
-Serás feliz, pero nunca lo sabrás -le dijo la vidente.
miércoles, 19 de enero de 2011
AMOR ETERNO, Juan Pedro Aparicio
AMOR ETERNO
-Yo no me divorcio-comentó Blas. Creo en el amor eterno.
-¿Y si es ella la que se divorcia de ti?-le preguntaron.
-¡La mato!-contestó sin dudarlo.
domingo, 14 de febrero de 2010
DIMISIÓN, Juan Pedro Aparicio
DIMISIÓN
Hubo un día en que el último hombre que todavía creía dejo de creer, y Dios, decepcionado, se desvaneció en el éter y borró toda huella de sí, como si jamás hubiese existido.
Juan Jacinto Muñoz Rengel (editor)
Perturbaciones. Antología del relato fantástico español actual.
Madrid, Salto de página, 2009, página 47.
jueves, 17 de abril de 2008
HIPERBREVES LEONESES, Aparicio, Mateo & Merino
La familia rodeaba al moribundo.
El moribundo habló con lentitud:
—Siempre creí que yo no viviría mucho.
Los niños clavaban en él sus conmovidos ojos. El moribundo continuó tras un suspiro:
—Siempre tuve el presentimiento de que me iba a morir muy pronto.
El reloj del comedor tocó la media y el moribundo tragó saliva.
—Luego, a medida que he ido viviendo, llegué a creer que mi presentimiento era falso.
El moribundo concluyó juntando las manos:
—Ahora, ya veis: con ochenta y seis años bien cumplidos comprendo que ese presentimiento ha sido la mayor verdad de mi vida
Juan Pedro Aparicio
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El pozoMi hermano Alberto cayó al pozo cuando tenía cinco años. Fue una de esas tragedias familiares que sólo alivian el tiempo y la circunstancia de la familia numerosa. Veinte años después, mi hermano Eloy sacaba agua un día de aquel pozo al que nadie jamás había vuelto a asomarse. En el caldero descubrió una pequeña botella con un papel en su interior. Este un mundo como otro cualquiera, decía el mensaje.
Luis Mateo Díez

Ecosisterna
El día de mi cumpleaños, mi sobrina me regaló un bonsái y un libro de instrucciones para cuidarlo. Coloqué el bonsái en la galería, con los demás tiestos, y conseguí que floreciese. En otoño aparecieron entre la tierra unos diminutos insectos blancos, pero no parecían perjudicar al bonsái. En primavera, una mañana, a la hora de regar, me pareció vislumbrar algo que revoloteaba entre las hojitas. Con paciencia y una lupa, acabé descubriendo que se trataba de un pájaro minúsculo. En poco tiempo el bonsái se llenó de pájaros, que se alimentaban de los insectos. A finales de verano, escondida cutre las raíces del bonsái, encontré una mujercita desnuda. Espiándolla con sigilo, supe que comía los huevos de los nidos. Ahora vivo con ella, y hemos ideado el modo de cazar a los pájaros. Al parecer, nadie en casa sabe dónde estoy. Mi sobrina, muy triste por mi ausencia, cuida mis plantas como un homenaje al desaparecido. En uno de los otros tiestos, a lo lejos, me ha parecido ver la figura de un mamut
José Mª Merino
MANGUEL y RETANA, Bestiario, Editorial Casariego, Madrid, 2005.
miércoles, 14 de noviembre de 2007
CARTAS DE AMOR SIN RESPUESTA, Vainica Doble / Juan Pedro Aparicio
UNA AMIGA HABÍA COMENTADO ante el espejo: «Nadie me llama, así que yo me lo digo muchas veces a mi misma para animarme». A Sofía, que nunca había recibido una carta de amor, se le ocurrió enviarse una, escrita por ella misma, pero firmada por un inventado Roberto Sastre que vivía en Villalba. Para más verismo tomó el tren de cercanías y echó la carta en un buzón de esa localidad. Y de esa manera recibió muchas cartas casi una a la semana. Había que ver con qué ilusión abría el sobre y leía las dos o tres cuartillas manuscritas con una letra recta, firme que no se doblegaba a derecha ni a izquierda.
A veces, Roberto y ella tenían discusiones y hasta pequeños enfados, como pasa con todas las parejas de enamorados Roberto se empeñaba en que fueran a Marbella una semana y ella le ponía excusas, por más que lo estuviera deseando. Le decía que no estaba segura de que compartir habitación durante siete días fuese una buena idea. Procuraba no obstante ser muy suave y persuasiva porque no quería perderle ni que se enfadara pero Roberto tenía que comprender que llevaban muy poco tiempo de relación como para convivir así una semana.
En esas estaba cuando la última carta de Roberto no llegó. Esperó una semana diez días, un mes, reclamó a Correos pero definitivamente la carta no llegó. Se sintió muy ofendida por el silencio. «¿Qué se habrá creído éste? », —le llegó a decir a una amiga. Y nunca más le volvió a escribir, que ella no se iba a rebajar.
Juan Pedro Aparicio
Palabras en la nieve [Un filandón], Rey Lear, 2007, pp. 35-36.
CARTAS DE AMOR
Escribo a diario una carta de amor, amor imaginario, inocente amor: unas hojas secas de guisante de olor, un perfume de Dior, bellos y varios sellos de diferente color. Cartas de amor sin destino, cartas de amor sin dirección: qué aberración, que desatino, que sinrazón. Y ¿qué haría yo? si respondieras —del susto y de la impresión… —si me escribieras — me estallaría el corazón. Escribo a diario una carta de amor sin destinatario y la echo en el buzón. Siempre espero al cartero con ilusión, a la misma hora y con la misma fe… siempre la misma historia: “no hay nada para usted”. Cartas de amor sin destino, cartas de amor sin dirección: qué aberración, que desatino, que sinrazón Y sin solución sigo inasistiendo con mi rojo rotulador, sigo escribiendo cartas de amor. Cartas de amor sin destino, cartas de amor sin dirección: qué aberración, que desatino, que sinrazón.
VAINICA DOBLE, “Cartas de amor”, El tigre del Guadarrama, 1981.





