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miércoles, 18 de marzo de 2015

RAYMOND CÁRVER, Gonçalo M. Tavares

RAYMOND CÁRVER

   Ni dejó las maletas. Este suelo compite con la ruina, pensó él, tiembla todo. Era una casa de vigésima mano en las paredes, y vigésimo pie en el suelo. Décimo corazón. En suma: en total diez personas habían vivido allí.
   Miró a la mujer. También ella competía con la ruina como el suelo de aquella casa. También ella tenía ya muchas manos contabilizadas en el cuerpo. Probablemente más personas habían habitado aquella mujer que aquella casa.
   Ella dijo: esta casa tiembla, pero aguanta.
   El no dijo nada, pero interpretó la frase como una decía ración de amor. 


GONÇALO M. TAVARES, Biblioteca, Xórdica, Zaragoza, 2007, p. 93.


domingo, 15 de febrero de 2015

LOS TURISTAS, Gonçalo M. Tavares

LOS TURISTAS

   La agencia de viajes se equivocó y los turistas aterrizaron justo en medio de una guerra.
   Como hacía sol, y ya que se habían llevado las cremas bronceadoras y los trajes de baño, los turistas se sentaron en los balcones del hotel y se bañaron en aquella luz templada mientras sonaban los ruidos de bombas y disparos.
   Ya que llevaban mapas y un plano de la dudad, decidie­ron dar algún que otro paseo y visitar las ruinas de los edifi­cios, que compararon con las desfasadas indicaciones del guía turístico.
   Ya que llevaban cámaras fotográficas al cuello, decidieron sacar fotos de los cadáveres esparcidos por la calle.

GONÇALO M. TAVARES, El señor Brecht, Mondadori, Barcelona, 2007, p. 42.

martes, 13 de enero de 2015

LA MUERTE EN L, Gonçalo M. Tavares

LA MUERTE EN L

   Era un caballo que se movía exactamente como se mueven los caballos del juego del ajedrez.
   Dos pasos en una dirección, seguidos de un paso lateral.
   Acababa las carreras cinco horas después de que el último espectador se hubiese marchado.
   Para las carreras estaba claro que no servía, y era dema­siado grande para que lo aceptaran en un tablero de dimensiones oficiales.
   El dueño se vio obligado a sacrificarlo.
   El animal era resistente. Hicieron falta tres tiros. Dos en una dirección, y el tercero en sentido lateral respecto a estos.


GONÇALO M. TAVARES, El señor Brecht, Mondadori, Barcelona, 2007, p. 40.
&
Elke Rehder

jueves, 8 de enero de 2015

LA BELLEZA, Gonçalo M. Tavares

LA BELLEZA

   En cierta ciudad, ocurrió un día que el arco iris apareció y ya no volvió a marcharse. Durante un año, permaneció en el mismo punto del cielo. Se hizo monótono.
   Un día, por fin, el arco iris desapareció y el cielo se vol­vió completamente gris. Los niños de la ciudad, eufóricos, señalaban el cielo gris y se gritaban unos a otros: «¡Mira qué bonito!».

GONÇALO M. TAVARES, El señor Valéry, Mondadori, Barcelona, 2007, p. 35.
&
Magdalena Kaczmarczyk

martes, 6 de enero de 2015

POESÍA, Gonçalo M. Tavares

POESÍA

   Levantaron una cárcel cuyos límites exteriores eran vallas metálicas en las que, doblando los alambres, se habían escri­to algunos de los más bellos poemas de los principales poe­tas del país.
   Aquella valla de versos que rodeaba la cárcel era eléctri­ca: cualquiera que la tocara recibiría una descarga mortal.

GONÇALO M. TAVARES, El Señor Brecht, Mondadori, Barcelona, 2007, p. 56. 
&
Antony Gormley