lunes, 5 de enero de 2009

LA BELLEZA, Andrés Neuman

LA BELLEZA

Habrá quien piense que exagero, pero allá cada cual. Soy tan bella que salgo a la calle enamorada de antemano. Los hombres me contemplan con una especie de atención superlativa y un tanto rencorosa. Las mujeres me exami­nan, revisan mis facciones, estudian cada gesto mío inten­tando descifrar la trampa. Pero no hay trampas: que soy be­lla, horripilantemente bella, y nada más.
Gentil suplicio, este. No veo dónde está la bendición. Hable o calle, estoy perdida. Si digo cualquier cosa, soy es­cuchada con una impertinente suspicacia a la que no con­sigo acostumbrarme. Cuando no abro la boca, todos me miran como pensando: sí, pero será tonta. Si algún hombre me habla, lo hace con intereses no precisamente dialécti­cos. Si me habla una mujer, lo hace para neutralizarme co­mo competidora ofreciéndome su amistad. Cuando ellos no me dirigen la palabra, en su silencio tiembla el reproche de no amarlos. Cuando ellas callan, noto cómo me espían y corren a retocarse el maquillaje. Socorro. Nadie elige su cuerpo ni su nombre. La armonía se ha vengado de mí. También lo bello es cruel, también lo bello.
¿Cuánto mérito mío hay en esta piel de pétalo? ¿Cuán­to de recompensa al trabajo bien hecho hay en mis formas de copa de cristal? A veces he pensado en terminar con to­do y arrojarme un líquido abrasivo a la cara. Si no lo hago no es por coquetería, sino por miedo al dolor y sobre todo por orgullo. He vivido en el bosque. He huido al extranje­ro. He pasado unos años en la montaña. Pero siempre, en todas partes, hubo alguien que se enamoró de mí y me odió por ello. Conozco de memoria la manera: primero es un deslumbramiento exagerado, estelar; después una benevo­lencia boba, como si yo mereciera más de lo que merezco; más tarde esa impaciencia a la que tanto le temo; ensegui­da una escena de despecho, un ataque de ira y finalmente el daño para ambos.
Por las noches sueño con mundos feos, con escenas de asco, con figuras nauseabundas. Veo amantes de piel sucia y lenguas negras, bestias ansiosas que me abrazan sin jui­cios y me incluyen en su hedor. Entonces, fugazmente, soy feliz. Atravieso desiertos de arena impura. Nado despreo­cupada en un río de barro. Pero tarde o temprano un alien­to de sol me acaricia la mejilla, y me pongo a parpadear, y mi cuerpo se estira lentamente, y la belleza regresa al dormi­torio. Lo primero que hago al levantarme de la cama es mirar, incrédula, mi desnudo en el espejo. A mi lado nunca des­pierta nadie.

ANDRÉS NEWMAN, Alumbramiento, Páginas de Espuma, Madrid, 2006, pp. 91-92.

7 comentarios:

Cristóbal dijo...

Hola, ya hacía tiempo que no me pasaba por aquí, y mirando un poco tu blog no pude resistir la tentación de comentar este relato.

En mi opinión, Andrés Newman, ha reflejado muy bien la mierda de sociedad en la que vivimos. En este relato explica como una mujer bella físicamente no es valorada por sus capacidades intelectuales, ni por su persona, sino que la gente solo se interesa en ella por su físico... Yo si fuera ellas me gustaria ser una persona normal aunque fuese por un día para saber la gente que le intereso de verdad por ser yo mismo, no por esa persona que pareces ser.

Pero para mi lo peor de todo no es esto, sino que hay mujeres que ya buscan esto (solo hay que pasarse por unos cuantos fotologs, tuenti, o facebooks), subiendo fotos con "poses" como si se fuesen a vender al mercado por la calidad de la piel, consiguiendo muchos amigos basura, que cuando los necesiten desaparecerán quedándose más solas que la luna.

Hay muchas cosas de la sociedad que últimamente me están repateando mucho, igual es porque cada día uno abre más los ojos, o porque se hechan de menos las conversaciones sobre el tema en clase y no nos podemos desahogar! jeje.

Todo bien por ahí verdad?

Un saludo

Francisco dijo...

Recibir el día de Viernes Santo un mensaje de Cristo resulta, cuando menos, inquietante.

¿A Cristo le falta Bal?

A Bal le digo: todo va casi bien. Me alegra saber que añore o eche de menos [sin hache] los momentos de reflexión.

A Cristo no me atreveo a decirle nada: mucho menos hoy.

Cristóbal dijo...

Jaja, ahí te vi rápido, ya veo que sigues conservando el mismo humor, echabas de menos hacerme la bromilla! jaja. Pues nada lo de CriStO era para distinguirme de los diversos Cristóbales, pero creo que ya reconoces quien soy. Y vale -0,5 por la falta, lo reconozco, pero ya sabes que hasta el mejor pintor tiene su borrón.

Francisco dijo...

Cristóbal:

Agradezco tanto o más tu vistita que el elogio del [buen] humor que atribuyes a mi persona.

Como no podría ser de otra manera, te devuelvo -0'5: ¡Ya no estás bajo esta jurisdición!

Espero que los estudios y proyectos se vayan cumpliendo.

Saludos a los colegas con los que te encuentres.

FRC.

Cristóbal dijo...

Muchas gracias. Daré saludos de tu parte, y alguna que otra vez apareceré por estos lares.

Un saludo y cuidate.

P.D: "jurisdiCCión".

No pude evitarlo ;)

Francisco dijo...

Kristoval:

No deves ebitar nunca correjir los herrores ortojráfikos.
Señal de ke as tenio un vuen profesor de ortojrafía.


P.D.

¿No te avía decido ke te debolbía -0'5?

Un havraço.

Cristóbal dijo...

Uy, estoy quedando mal, no la pillé de primeras, ¡estoy desentrenado! Tu aún tienes alumnos para seguir estando en forma, jaja.

Saludos.