miércoles, 9 de diciembre de 2009

LUCÍA, Juan Cruz López



LUCÍA


Lucía cerró el grifo de la ducha, cogió su toalla y se secó lentamente, masajeando al mismo tiempo las partes de su cuerpo más cansadas. Frente al fuego del salón, sobre la alfombra mullida que había comprado en Tánger, escogió su mejor ropa interior. Luego eligió el vestido que le rega­ló Pablo el último verano que pasaron en el apartamen­to de la costa. Se subió las medias, también oscuras, y se puso unos zapatos negros de tacón alto.
Ya en el tocador del vestidor, extendió cuidadosa el maquillaje para tapar defectos y oscurecer un poco la piel. Utilizó sombra de ojos y rímel para sus largas pestañas. Pintó sus labios con una barra de carmín rojo, rojo in­tenso. Mojó sus dos muñecas con unas cuantas gotas de perfume caro. Luego se abrochó con elegancia un fino co­llar de plata a juego con la pulsera y los pendientes. Lucía se permitió el lujo de no secarse el pelo. Un poco de gel fijador sobre su mojada y corta cabellera rubia fue más que suficiente.
Perfecta, espléndida, vestida con sus mejores galas, Lucía permaneció unos segundos frente al teléfono, tris­te, pero inconmovible, tampoco perturbable. Al poco tiempo apartó la vista del aparato, abrió la puerta del balcón, acercó una silla y se subió en ella. Luego puso un pie en la barandilla. Justo en el momento en el que saltaba al vacío el timbre del teléfono le arrancó un ge­mido de angustia.


JUAN CRUZ LÓPEZ, 50 pasos para dar el salto..., Berenice, 2009, pp. 9-10.

4 comentarios:

nueva gomorra dijo...

Diálogo de Lucías

http://perezosos.blogspot.com/2009/11/lucia.html

crisisocial dijo...

No me esperaba el final.
Una vez que desautomatiza, dices ¡que faena! justo suena el teléfono cuando ya Lucía tomó una determinación y no puede contestar.

Me gusta.


Lu

Francisco dijo...

Espero que si decides hacer un corto con esta historia contrates a un doble.

crisisocial dijo...

No es mala idea... sobre todo lo del doble