miércoles, 17 de noviembre de 2010

EL DINOSAURIO, Augusto Monterroso, Homburg, Hipólito G. Navarro, Frank Arbelo & Lauro Zavala

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

Augusto Monterroso

De non ser polo dinosaurio chegaba tarde outra vez ó choio. Cada día durmo máis.

El Dinosaurio

El dinosaurio estaba ya hasta las narices.
Hipólito G. Navarro

El dinosaurio» de Augusto Monterroso es uno de los textos más estudiados, citados, glosados y parodiados en la historia de la palabra escrita, a pesar de tener una extensión de exactamente siete palabras.
«El dinosaurio» ha merecido ser incluido en al menos una docena de antologías publicadas en Argentina, Chile, España, Italia y México(1), y también ha sido traducido a varios idiomas(2). Este texto ha suscitado una gran diversidad de aproximaciones durante los años recientes, ya sea como motivo literario o bien como motivo de estudio, e incluso como motivo de reflexión política. En este último sentido, la imagen del dinosaurio ha sido identificada en México con ese personaje indiferente y calculador que todos conocemos en la vida cotidiana, que vive del tráfico de influencias y que es una herencia de la cultura política más antigua y primitiva.
Como motivo literario, «El dinosaurio» ha sido objeto de variaciones y ensayos en los que el texto es tomado como referencia inicial para la creación de diversos juegos. Estas variaciones incluyen versiones poéticas, continuaciones del texto, metacuentos y otras variantes a partir del tema propuesto por Monterroso, así como argumentaciones para reconocer textos aún más breves, para adaptar el texto a la ópera o para reconocer su carácter de extrema elipsis. Como motivo de estudio, este texto ha sido analizado para estudiar su dimensión artística(3).
Pero ¿cuál es, en síntesis, la razón por la que este texto tiene tal persistencia en la memoria colectiva? Después de leer los trabajos dedicados a su estudio, podríamos señalar al menos diez elementos literarios:

1) la elección de un tiempo gramatical impecable (que crea una fuerte tensión narrativa) y la naturaleza temporal de casi todo el texto (cuatro de siete palabras),
2) una equilibrada estructura sintáctica (alternando tres adverbios y dos verbos),
3) el valor metafórico, subtextual, alegórico, de una especie real pero extinguida (los dinosaurios) y la fuerza evocativa del sueño (elidido),
4) la ambigüedad semántica (¿quién despertó? ¿dónde es allí?),
5) la pertenencia simultánea al género fantástico (uno de los más imaginativos), al género de terror (uno de los más ancestrales) y al género policiaco (a la manera de una adivinanza),
6) la posibilidad de partir de este minitexto para la elaboración de un cuento de extensión convencional (al inicio o al final),
7) la presencia de una cadencia casi poética (contiene un endecasílabo); una estructura gramatical maleable (ante cualquier aforismo),
8) la posibilidad de ser leído indistintamente como minicuento (convencional y cerrado) o como micro-relato (moderno o posmoderno, con más de una interpretación posible),
9) la condensación de varios elementos cinematográficos (elipsis, sueño, terror) y,
10) la riqueza de sus resonancias alegóricas (kafkianas, apocalípticas o políticas).

Estas razones muestran que los lectores tenemos aún la posibilidad de realizar múltiples lecturas de «El dinosaurio» y seguir tomándolo como motivo literario y como motivo de estudio, pues ése es el privilegio y en eso consiste la placentera responsabilidad de la lectura literaria.
Lauro Zavala
NOTAS


Lauro Zavala nos cede fragmentos del prólogo para El dinosaurio anotado. Edición crítica de «El dinosaurio» de Augusto Monterroso, México, Alfaguara Juvenil / Universidad Autónoma Metropolitana, Xochimilco, 2002.

(1). En orden cronológico, éstas son las antologías que han incluido «El dinosaurio»: Antología de cuentos hispanoamericanos, Santiago de Chile, Imprenta Universitaria, 1972 (Mario Rodríguez Fernández, ed.); Zoo en cuarta dimensión, México, Samo, 1973; El humor más negro que hay, Buenos Aires, 1973 (Rodolfo Alonso, ed.); Bestiarios y otras jaulas, Buenos Aires, Sudamericana, 1977 (Martha Paley de Fracescato, ed.); El libro de la imaginación (Sección «Algunos sueños»), México, 1979 (Edmundo Valadés, ed.); Brevísima relación (Sección «De extraños sucesos»), Santiago de Chile, El Mosquito Editores, 1990 (Juan Armando Epple, ed.); Antología del cuento fantástico hispanoamericano, siglo XX, Santiago de Chile, Imprenta Universitaria, 1990 (Óscar Hahn, ed.); Antología de la narrativa mexicana del siglo XX, México, Fondo de Cultura Económica, vol. 1, 1991 (Christopher Domínguez, ed.); La mano de la hormiga. Los cuentos más breves del mundo y de las literaturas hispánicas (contraportada), Madrid, Fugaz Ediciones / Alcalá, Ediciones de la Universidad de Alcalá de Henares, 1991 (Antonio Fernández Ferrer, ed.); I racconti piú brevi del mondo, Roma, Edizioni Fahrenheit 451, 1993 (Gianni Toti, ed.); Breve manual para reconocer minicuentos. México, Universidad Autónoma Metropolitana, Azcapotzalco, 1997 (Violeta Rojo, ed.); Relatos vertiginosos. Antología de cuentos mínimos, México, Alfaguara, 2000 (Sección “El dinosaurio”) (Lauro Zavala, ed.). Volver al texto

(2). Éstas son las traducciones al francés y al italiano de Obras completas (y otros cuentos), donde se incluye «El dinosaurio»: Opere complete (e altri racconti), Zanzibar, Milán, 1992 (trad., Hado Lyria); Oeuvres complètes (et autres contes), Editions Patiño, Genève, Suisse, 2000 (trad. Claude Couffon); Oeuvres complètes et autres nouvelles, Editions Actes Sud, Francia, en prensa (trad. Françoise Campo). Por otra parte, Gianni Toti también tradujo «El dinosaurio» al italiano en su antología I racconti piú brevi del mondo, Roma, Edizioni Fahrenheit 451, 1991: «Quando si svegliò, il dinosaurio era ancora lì» (p. 13). Volver al texto

(3). A continuación señalo los principales estudios críticos acerca de «El dinosaurio»: el primero de ellos forma parte del estudio de Will Corral sobre las estrategias paradójicas en la escritura de Monterroso (en el capítulo «Recorrido generativo para la lectura del texto desplazado» en Lector, sociedad y género en Monterroso. Xalapa, Universidad Veracruzana, 1985, pp. 88-90). El trabajo de la especialista argentina Laura Pollastri demuestra cómo este texto es mucho más de lo que parece a primera vista gracias a su rigurosa estructura gramatical («Una casi inexistente latitud» en Revista de Lengua y Literatura, Universidad Nacional del Comahue, Argentina, III, 6, noviembre 1989, 65-70). El español Antonio Fernández Ferrer ofrece muy amenos ejemplos sobre la literatura extremadamente breve en la tradición europea e hispanoamericana, y revela el origen de «El dinosaurio» según las declaraciones de Juan José Arreola («La mano de la hormiga» en La mano de la hormiga. Los cuentos más breves del mundo y de las literaturas hispánicas. Madrid, Fugaz Ediciones / Alcalá, Ediciones de la Universidad de Alcalá de Henares, 1990, pp. 7-13). Por otra parte, David Lagmanovich, otro experto argentino en minificción, señala las virtudes genéricas derivadas de su economía verbal («Regreso al dinosaurio» en Microrrelatos. Tucumán, Cuadernos de Norte y Sur, 1997, 48-52 ). Seidy Rojas nos recuerda las estrategias de la ironía inestable, donde la intención del autor es irrelevante pues sólo cuentan los sentidos que cada lectura proyecta sobre el texto («El único cabo suelto es la historia», fragmento de «Ironía e instabilidad: Reconstruir las historias de Augusto Monterroso» en La Colmena. Revista de la Universidad Autónoma del Estado de México, núm. 19, 1998). Por su parte, el investigador xalapeño José Luis Martínez Morales analiza detenidamente la función semántica y morfosintáctica de cada una de las siete palabras de «El dinosaurio», con lo cual nos encontramos ante el estudio más sistemático y erudito realizado hasta la fecha sobre el texto («Viaje al centro de un dinosaurio» en Cuento y figura. La ficción en México. Tlaxcala, Universidad Autónoma de Tlaxcala, Serie Destino Arbitrario, núm. 17, 1999, 107-120).
ILUSTRACIONES: Frank Arbelo.

6 comentarios:

homburg dijo...

Mira onde estaba o meu dinosaurio! Por eso non estaba alí cando espertei.
Grazas por acollelo.

Francisco dijo...

Acollelo foi ben fácil.

¡Xa falaremos do que costa mantelo!

xiztoria dijo...

Cuanto de aprende y se disfruta por estos lares. El análisis de 10 elementos es muy revelador para los que no acostumbramos las profundidades literarias.

Tiene posibilidades para trabajar en clase ¿no?

Ah, y el cruce de dinosaurios entre maestros... muy interesante.

Mixha Zizek dijo...

Interesante post!

Nicolás Ricci dijo...

Andrea Vinci dijo...

Lo de Zavala es un análisis muy interesante de verdad, pero ya lo conocía. Aquí en México, gente que ha sido amiga personal de Monterroso, (algunos de ellos amigos míos), detestan al «dinosaurio» y siguen diciendo que no es un microrrelato. Claro que cada uno puede pensar lo que le plazca, Andrea Vinci de Punto y Seguido