domingo, 27 de junio de 2010

RELEVO, Manuel Villena


RELEVO


De la mano encallecida y ajada que,
hace ya tantos años,
fue acariciada con deleite y sorpresa por dedos
firmes y gruesos,
hoy
tan solo resta el fulgor helado que,
penetrante hasta el tuétano, aferrándose estrecha
esa otra mano del hombre que no conoció
a su abuelo y
quizá tampoco
a ese, hasta casi ahora hombre, al que en su día llamó
padre.

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