viernes, 18 de febrero de 2011

CADENA PERPETUA, Luis Alberto de Cuenca

CADENA PERPETUA

Cortaron el silencio con suspiros, jadeos,
susurros de la ropa al caer por el suelo.

Se dijeron palabras que nunca se habían dicho,
palabras enemigas del tiempo y del olvido.

Y fueron cuidadosos, y atentos, y sensibles
el uno con el otro, y se sintieron libres

en su mutua cadena perpetua de caricias,
tan libres como nunca lo fueron en su vida.

Y de repente, el mundo se eclipsó para ellos
durante un breve instante que les pareció eterno.


LUIS ALBERTO DE CUENCA, El reino blanco, Visor, Madrid, 2010, página 160.

1 comentarios:

Laura dijo...

¡Que poema más bonito! Gracias por compartirlo.