martes, 22 de octubre de 2013

ARGUMENTO PARA UN PUEBLO DE VERDUGOS, Gabriel Jiménez Emán


ARGUMENTO PARA UN PUEBLO DE VERDUGOS

   Un hombre inocente es condenado a muerte por un pueblo. El tribunal decide hacerlo decapitar a la vista de todos.
   En el momento de la ejecución, el verdugo se siente culpable y se lo dice al pueblo. El pueblo, alarmado y confuso, propone decapitar al verdugo.
   De la misma forma el nuevo verdugo, en el momento de decapitar al antiguo verdugo, se siente culpable y se lo dice al pueblo.
   Así, ya no parece quedar nadie más en el pueblo que se atreva a ser verdugo de verdugos inocentes.
   Por fin, un hombre se ofrece voluntariamente a hacer de verdugo, y en el momento de la ejecución desvía el hacha hacia la cabeza del gobernador y lo decapita en nombre del pueblo.
   El valeroso hombre resulta ser después hermano del primer hombre inocente, que es a su vez el único verdugo culpable.

GABRIEL JIMÉNEZ EMÁN, Los dientes de Raquel y otros textos breves, Monte Ávila, Caracas, 1993, p. 69.

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