sábado, 24 de diciembre de 2022

LA HERIDA, María Elena Higueruelo

 

LA HERIDA 

 

No importa cuánto duela: 

hay que esculcar en la herida 

para extirpar lo que la infecta. 

Y cada vez que se escarba 

la llaga queda más limpia, sí, 

pero también se hace más amplia. 

Pronto ha de llegar el día 

en que no quede ya borde 

que a ella y a mí nos distinga: 

 

toda yo seré carne abierta, 

sangre roja expuesta al mundo, 

y aún ha de quedar algo dentro, 

ni materia ni memoria, 

que contamine la úlcera. 

Descubriremos ahí mi infinitud, 

pues infinito es el polvo 

que de mí proviene 

y a mí regresa y en mí termina 

para enturbiar el humor negro 

que del alma brota: yo 

soy la herida y la infección; 

corte profundo, suciedad inmensa. 

No ha de convertirme en cicatriz el tiempo: 

si la grieta es condición de vida, 

solo la muerte puede cerrarla. 

 

MARÍA ELENA HIGUERUELO, Los días eternos, Rialp, Madrid, 2020, pp. 49-50. 

Gina Pane