jueves, 20 de octubre de 2011

OBEDIENCIA, Laura Nicastro



OBEDIENCIA

   La madre de los tres hermanos jamás sonreía y era severísima.
   Cuando ellos solían intercambiar bromas y sus risas se prolongaban más de la cuenta, los amonestaba.
   —¡Juicio, niños, juicio! ¡Hagan sus tareas!
   Y casi sin separar los labios, insistía:
   —¡Juicio!—porque siempre había uno que era el último en obedecer.
   Han pasado los años y los tres hermanos son adulto. Los dos menores—delincuentes—están presos.
   El primogénito es juez.


LAURA NICASTRO, E-nanos, Macedonia, Morón, 2010, página 49.

miércoles, 19 de octubre de 2011

CANCIÓN PARA UNA DAMA, ANNE SEXTON


CANCIÓN PARA UNA DAMA
        
El día de los pechos y las pequeñas caderas
la ventana acribillada por una desapacible lluvia,
lluvia arreciando como un pastor,
nos acoplamos, tan cuerdas y tan locas.
Yacimos como cucharas mientras la siniestra
lluvia caía como moscas sobre nuestros labios
y sobre nuestros ojos felices y nuestras pequeñas caderas.
        
«El cuarto está tan frío con lluvia», dijiste
y tú, femenina tú, con tu flor
rezaste novenas a mis tobillos y a mis codos.
Eres un producto nacional, un poder.
Oh mi cisne, mi esclava, mi querida rosa de lana,
incluso un notario daría fe de nuestro lecho
mientras tú me amasas y yo me elevo como pan.


SONG FOR A LADY
      
On the day of breasts and small hips
the window pocked with bad rain,
rain coming on like a minister,
we coupled, so sane and insane.
We lay like spoons while the sinister
rain dropped like flies on our lips
and our glad eyes and our small hips.
        
«The room is so cold with ram,» you said
and you, feminine you, with your fiower
said novenas to my ankles and elbows.
You are a national product and power.
Oh my swan, my drudge, my dear wooly rose,
even a notary would notarize our bed
as you knead me and I rise like bread.

ANNE SEXTON, Poemas de amor, Linteo, Ourense, 2009, pp. 108-109.
Traducción: Ben Clark

martes, 18 de octubre de 2011

LA FUERZA DE LA COSTUMBRE, Juan Pedro Aparicio

 LA FUERZA DE LA COSTUMBRE

   De niño le gustaba conducir por la izquierda con su coche de juguete en el pasillo de su casa. Al cumplir la edad sacó fácilmente el carné de conducir pero enseguida se mató en un accidente. La policía y la prensa lo calificaron de piloto suicida puesto que circulaba en sentido contrario. Los padres lo negaron. "Sólo era un chiquillo", dijeron.




JUAN PEDRO APARICIO, El juego del diábolo, Páginas de Espuma, Madrid, 2008.

lunes, 17 de octubre de 2011

A LAS PUERTAS DE DAKOTA, César Klauer


A LAS PUERTAS DE DAKOTA

   Compró un ejemplar más de The Catcher in the Rye. La vendedora lo vio salir alelada. Se fue caminando a casa, feliz por las ventas de su último trabajo, por la adrenalina que sentía en las sesiones del estudio, la vuelta al ruedo, ya no más I ́m just sitting here watching the wheels going round and round.
   David lo vio doblar la esquina de la mano de su esposa. De las sombras, se desprendió su silueta. Lo interceptó: An autograph, John? Sure, here. Enrumbó a la puerta del edificio.
   Cinco balazos lo tumbaron de bruces.
   John murió camino al hospital.

CÉSAR KLAUER, La eternidad del instante, Evisto Editorial, Lima, 2011, página 19.

domingo, 16 de octubre de 2011

CONCATENACIÓN, Ana María Shua


CONCATENACIÓN
  
   Los acontecimientos del pasado son los que determinan el presente. Por ejemplo, si tus padres no se hubieran conocido, hoy no existirías. Cuanto más se retrocede en el encadenamiento de circunstancias que  conforman la historia del mundo, más inesperadas y sutiles serán las consecuencias que acarree el hecho más nimio, en una compleja, casi infinita sucesión de concatenaciones. Por ejemplo, si durante el cretásico superior cierto plesiosaurio carnívoro no se hubiera comido los huevos que una hembra de triceratops desovó tontamente cerca de la orilla, quizás, vaya uno a saber, me seguirías queriendo.

ANA MARÍA SHUA, Temporada de fantasmas, Páginas de Espuma, Madrid, 2004, página 14.         
Fotografía: Jon Igarza

sábado, 15 de octubre de 2011

INSOMNIOS, Alfredo Buxán


INSOMNIOS

1
Lo grave no es quemarse las manos en tu cuerpo,
morir de tristeza en una esquina de tu cama.
Lo que duele es no llegar al corazón del fuego.

2
No sirve para nada la belleza del día
si el corazón, enfermo, no sabe aprovecharla.

3
Buscaba el mar como un ciego el tacto de las cosas.

4
Una sonrisa como un faro entre la niebla.
Una luz intermitente en la temible noche
de la vida. Una cascada de agua en el desierto.
Una luciérnaga en el corazón del insomnio.

5
El tigre del tiempo nos acecha silencioso.
He visto hace un instante sus garras en la alfombra.

ALFREDO BUXÁN, Las palabras perdidas (Poesía 1989-2008), Bartleby, Madrid, 2011, p. 176.

viernes, 14 de octubre de 2011

CALCULOS RENALES, Agustín Monsreal


CÁLCULOS RENALES

¡Cuánto sufrí para poder arrojar la primera piedra!