domingo, 25 de mayo de 2008

PREÁMBULO A LAS INSTRUCCIONES PARA DAR CUERDA AL RELOJ, Julio Cortázar

Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj


Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te re­galan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan sola­mente el reloj, que los cumplas muy felices y es­peramos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan sola­mente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan —no lo saben, lo terrible es que no lo saben—, te rega­lan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mis­mo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las jo­yerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te rega­lan la tendencia a comparar tu reloj con los de­más relojes. No te regalan un reloj, tú eres el re­galado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.


JULIO CORTÁZAR

1 comentarios:

Diego dijo...

Dios, cómo me gusta este relato!
No hay nada como un buen relato de Cortázar para terminar la noche.
Seguiremos visitando el blog a pesar del fin de curso.
Quiero darte las gracias, señor administrador de este blog, por hacerme tomar conciencia de muchas cosas, por abrirme la mente en muchos aspectos, por las clases de filosofía en horas de lengua castellana (sobre todo en 4º, todo hay que decirlo), por estos tres años en los que tanto he aprendido sobre la vida, sobre el mundo, sobre mí mismo.
Gracias por tanta literatura gratuita. Se te recordará por siempre, Fran.