viernes, 18 de junio de 2010

TIEMPO ATRÁS, Antonio Moreno







TIEMPO ATRÁS

Mi muerte, tiempo atrás, solía visitarme.
Al principio acudía sin respetar las horas.
Jamás consideraba ni el lugar ni el momento.
Con brusca sacudida, lo mismo que al soldado
al que privan del sueño para ir al combate,
venía algunas noches mostrándome su abismo.
Yo, mi vida, mis cosas, yo desaparecía
vertiginosamente, borraban mi existencia.
Y así es como quedaba hasta el amanecer,
igual que ese soldado que escucha los silbidos
de las balas y marcha temblando a las tinieblas.

Tratándola, aprendí a escucharla con calma.
Vi que su soledad era igual que la mía,
que nada más buscaba un poco de amistad.
Comencé pues a hablarle sin temor, a tratarla
con el mismo cuidado con que se guía a un ciego;
le describía todo aquello que estimaba,
los juegos de los niños, el brillo de las tejas,
la variedad del mundo reunido en los mercados,
los horizontes anchos y nuevos de noviembre,
la danza de la luz invernal en las olas,
y también las mil formas en que se halla el silencio.

Cuánta dicha: sin darme cuenta, perdía así
de vista a aquel soldado que avanza por la noche.
Aquel yo, aquel soldado y hasta mi propia muerte
—que ya no me visita— han desaparecido.
Toco mi eternidad en la vida que pasa.

ANTONIO MORENO, Nombres del árbol, Tusquets, Barcelona, 2010, páginas 31-32.

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