miércoles, 22 de diciembre de 2010

ESPERANZA, Rubén Abella

ESPERANZA


Compraba lotería a diario pero no se lo decía a su esposo, no fuera a ser que le tocara.




RUBÉN ABELLA, Los ojos de los peces, Menoscuarto, Palencia, 2010, p. 152.

1 comentarios:

raquel dijo...

Pero como hoy llegue a casa y vea que su marido se ha fugado a algún lugar ignoto, ya sabremos el vencedor en esa guerra secreta ludópata-conyugal.