domingo, 16 de marzo de 2014

QUIJOTESCAS IV, Juan Romagnoli


QUIJOTESCAS IV

   Cuando la figura del Caballero cae tristemente derrotada por los implacables gigantes, su fiel (y condescendiente) escudero, propone:
   —Señor, ¿queréis que los enfrente yo?
   —Ni lo intentes, Sancho —responde—. ¿Cómo podrías luchar contra tan bravos gigantes si, para ti, sólo son molinos de viento?