martes, 10 de mayo de 2016

[SE ACABÓ EL LARGO DÍA...], Charles Simic

Se acabó el largo día en el que tanto
y tan poco ha ocurrido.
Grandes expectativas se frustraron
para resucitar sin entusiasmo.

Los espejos cobraron vida y luego se vaciaron,
obedeciendo los caprichos del azar.
Las manecillas del reloj de la iglesia se movieron,
a veces suavemente, otras con brusquedad.

Cayó la noche. El cerebro y sus misterios
se adensaron. Un letrero de neón rojo
venta de fuegos artificiales se encendió en el tejado
de un viejo y tétrico edificio al otro lado de la calle.

Una planta de tiesto ya muy marchita
a la que nadie riega o presta atención
proyectaba su sombra en la pared del cuarto
con lo que a mí me pareció alegría salvaje.

Charles Simic
&
Harry Callahan

Traducción: Jordi Doce

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