lunes, 4 de mayo de 2009

[EN LA CAMPANA DEL TEMPLO...], Yosa Buson / JAPÓN, Billy Collins

En la campana del templo,
centelleando,
una luciérnaga.


YOSA BUSON
JAPÓN


Hoy paso el tiempo leyendo
uno de mis haikus favoritos,
repitiendo sin cesar sus pocas palabras.

Es como comerse
la misma uva, pequeña y perfecta,
una y otra vez.

Paseo por la casa recitándolo
y dejo caer sus letras
en el aire de todas las habitaciones.

Me paro junto al enorme silencio del piano y lo digo.
Lo digo frente a la marina de la pared.
Tamborileo sus sílabas en un estante vacío.

Me escucho decirlo,
y luego lo digo sin escuchar,
y luego lo oigo sin decirlo.

Y, cuando el perro me mira,
me arrodillo en el suelo
y se lo susurro en ambas orejas, largas y blancas.

Es ése sobre la campana del templo,
que pesa una tonelada,
en cuya superficie duerme una polilla,

y, cada vez que lo digo, siento la insoportable
presión de la polilla
la superficie de la campana de hierro.

Cuando lo digo junto a la ventana,
la campana es el mundo
y yo soy la polilla que descansa en ella.

Cuando lo digo delante del espejo,
yo soy la pesada campana
la polilla es la vida con sus alas de papel.

Y después, cuando te lo digo a ti, a oscuras,
tú eres la campana
y yo soy el badajo que te hace repicar,

y la polilla ha echado a volar
y aletea en el aire, como una bisagra,
encima de nuestra cama.



BILLY COLLINS, Navegando a solas por la habitación, DVD, Barcelona, pp. 217-219.

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