martes, 27 de mayo de 2014

MECANIZACIÓN, Alberto Hontoria Maceín


MECANIZACIÓN

   Las lavadoras despidieron a las lavanderas.
   Las grabadoras escamotean el sustento a los estenotipistas.
   Los semáforos roban el sueldo a los guardias de tráfico.
   La cortacésped hace en unas horas lo que hacía antes en un día una cuadrilla de jardineros.
   Hemos puesto un buzón de voz donde había una telefonista. Una expendedora de billetes donde había un encargado de taquilla. Un correo electrónico donde había un cartero. Un dispositivo que registra los precios de los consumibles donde había una cajera. Unos auriculares donde había unos instrumentistas tocando acordes en directo. Una alarma antirrobo donde había varios vigilantes jurado. Un telefonillo donde había un conserje. Una cámara donde había un retratista.
   Hemos puesto automatismos y la predeterminación de las pautas de las máquinas donde había volición y libre albedrío.
   ¿Cómo no va a haber paro si los oficios son devorados por los prodigios de la técnica?
   Qué decir de nosotros los homínidos, tan alejados de nuestros hermanos primates, que sustituimos en las faenas de desparasitación y aseo a otros homínidos por peines, secadores y botes de champú.



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