lunes, 14 de marzo de 2011

EL BUEN SAMARITANO, Pablo García Casado

EL BUEN SAMARITANO

Como una pretty woman pero sin cuento de hadas. Sin más Richard Gere que esos hombres que pasan, preguntan precio y luego siguen hacia casas de papa hervida, bata sucia, niños disparando. A veces quisiera parar, llevarla a casa, calentar un poco de caldo y dárselo a beber como a mi hija. Acostarla en su cuarto de muñecas. Otros días me detengo, abro la puerta del coche y digo, ven, aquí, ahora.

PABLO GARCÍA CASADO, Dinero, DVD, Barcelona, 2007, página 50.

domingo, 13 de marzo de 2011

CUMPLEAÑOS, Henri Cole

CUMPLEAÑOS

Cuando era niño, llamábamos castigo
a ser encerrados en un cuarto. La aparente
abdicación de Dios por los asuntos del mundo
parecía imperdonable. Esta mañana,
mientras subo los cinco pisos hasta mi apartamento,
recuerdo la voz airada de mi padre
envuelta en ansiedad y amor. Como siempre,
la posibilidad de un hogar—un sueño, como mucho—
permanece ilusoria. Por eso leo a Platón, para quien el amor
no ha sido profanado. Me tumbo en la alfombra,
como un gusano compastando, y comprendo cosas
sobre las que no tengo ningún conocimiento empírico.
Aunque la puerta esté cerrada, soy libre.
Como un mapa obsoleto, mis fronteras están cambiando.


HENRI COLE, La apariencia de las cosas. Antología poética, Quálea, Torrelavega, 2008, página 87.

sábado, 12 de marzo de 2011

INCENDIOS, Nacho Vegas & Fran Herbello

INCENDIOS

A las 5 entre higueras y pinos
todo está tan tranquilo hoy
pero he ido ocupando su sitio
como un silencioso ejercito.

Y nada ya nos importa, ni los días ni las horas
ni las lagartijas que se han ido
a esconder a algún sitio mejor.

Y dime amor, dime amor
si estás ardiendo
y si es que puedo aliviarte yo.

Y escuché todas esas historias
sobre incendios que acaban bien
recorrí todos esos caminos
que debió recorrer algún día él.

Reelegí uno a uno sus libros
buscando pistas en ellos
y en cada una de sus páginas
he acababa encontrándote.

Y dime amor, dime amor
si estás ardiendo
y si es que puedo aliviarte yo.

Ha refrescado esta noche
y me he puesto su famoso jersey
me concentro en estos días
para ahuyentar los que vendrán después.

Y es mi miedo el de esa lagartija
desprenderse de su cola
y ahora a llegado Lola y dice
que esto ya no es lo que fue.

Me dejas que lea el mapa que ha dejado
el agua hirviendo sobre tu piel

sé que son tiempos duros
pero silba y juro que allá donde quiera
que esté, acudiré

Y ahora, dime amor, dime amor
si estás ardiendo
y si es que puedo aliviarte yo.

Pero dile amor, dile amor,
dile, dile amor, dile amor, dile amor
que el que ahora te alivia soy yo.

NACHO VEGAS, La zona sucia, Marxophone, Madrid, 2010.


FOTOGRAFÍA: Fran Herbello

viernes, 11 de marzo de 2011

EL ÁRBOL DEL VIAJERO [III], Ramón Eder

En toda amistad hay algo de Venus y de Marte.

Hay científicos tan distraídos que no recuerdan ni dónde han dejado la ética.

Habría que saber, por lo menos, una excelente poesía de memoria para recordarla en los abismos.

Sólo llevando una doble vida no se vive a medias.

No ir al teatro es una forma de hacer crítica teatral.

Los mejores cuentos son los que no acaban cuando terminan.

No sé si Dios existe, pero lo cierto es que insiste.

Muchas veces he intentado echar raíces, pero siempre me lo han impedido las alas.

Cultivar el jardín nos mancha las manos, pero nos limpia la mente.

La ironía delata a los cuerdos.

Hay crímenes que modifican el paisaje donde se han cometido.

Se vistió como correspondía a la tentación.

La vida, pronto o tarde, imita a Sófocles.




RAMÓN EDER, El árbol del viajero, Clarín, Oviedo, jul-ago 2010, nº 88, página 22.

jueves, 10 de marzo de 2011

ADAGIO, Ramón Dachs

ADAGIO

vive hoy
el día
fugitivo



RAMÓN DACHS, Poemas mínimos, Plaza y Janés, Barcelona, 1999.

miércoles, 9 de marzo de 2011

EL ÁRBOL DEL VIAJERO [II], Ramón Eder

Nadie olvida la frase con la que fue expulsado del paraíso.

Hay personas tan pedantes que cuando se callan se callan en latín.

Sobre todo, no ser pomposo.

Un libro de aforismos debe ser como una de esas fiestas en las que hay mujeres sensacionales, pero en la que hay una que es inolvidable.

Hay burlas de algunos grandes escritores sobre algún contemporáneo insignificante, tan memorables, que le dan a la víctima una especie de absurda inmortalidad.

Uno de esos amores cortos y delirantes como una gripe.

A la mejor amistad hay que ponerle, de vez en cuando, una tirita.

Las malas noticias siempre llegan en mal momento.

A veces el espejo nos echa un sermón.

Cuando la frase da en el blanco se oye un sonido especial.

Blasfemar es rezar al revés.

Como la montaña no va a Mahoma, Mahoma tiene que ir a la montaña, de ahí el alpinismo y la sensatez.

Hay que ser magnánimo en la victoria, y hasta en la derrota.

Sonreír es vencer la ley de la gravedad.


RAMÓN EDER, El árbol del viajero, Clarín, Oviedo, jul-ago 2010, nº 88, página 22.

martes, 8 de marzo de 2011

[TODOS ATIENDEN...], Luis Carril


Todos atienden
a la fachada gótica.
Nadie al mendigo.



LUIS CARRIL, El musgo que indica el norte, Ediciones Que, Albacete, 2009, página 109.


GRABADO: MARIO REMÓN