miércoles, 15 de agosto de 2012

EL GRAN ESCRITOR, Alexander Drake


EL GRAN ESCRITOR

   Anthony era uno de los mejores escritores de todos los tiempos. El problema es que hasta que un editor importante no se diera cuenta de ello, tampoco lo haría el resto del mundo.
   Él sostenía la teoría de que la mayoría de los escritores no tenían nada que aportar ni nada que decir. Según su criterio, no poseían la más mínima imaginación ni el valor suficiente para plasmar algo que mereciera la pena ser leído. Se escudaban en la forma para desviar la atención de un contenido inexistente. Eran magos de las palabras; pero como todo el mundo sabe, la magia no existe, no es más que una mera ilusión, un fraude camuflado con gracia que nos hace sonreír, pero que no deja de ser un engaño.
   Él, por el contrario, había conseguido comulgar con la esencia del ser humano siendo capaz de escribir sobre ello de manera notable.
   Siempre llevaba consigo un bolígrafo y una libreta donde anotar todos los pensamientos y escenas que conseguía extraer de la vida cotidiana. Después, al llegar a su casa, arrancaba las hojas y transcribía todo el material al ordenador para dar forma a lo que serían sus próximas obras. Aquellas que acabarían pudriéndose para siempre en la oscuridad de un cajón; a no ser que un editor importante abriera los ojos y apostara por él.

ALEXANDER DRAKE, Vorágine, Irreverentes, Madrid, 2012.

martes, 14 de agosto de 2012

[TROPEZARON...], Antonio Mingote

   Tropezaron, ella al entrar y él al salir del ascensor.
   —Perdón —dijo él, pensando que acababa de chocar con una de esas cretinas atolondradas que se precipitan a la peluquería con la pretensión, una vez  bien peinadas, de seducir a un idiota y vivir a su costa para siempre.
   —No es nada— dijo ella, lamentando la abundancia de hombres presuntuosos, como ése, probablemente homosexual y sin más aspiraciones que la de llegar a tiempo para disfrutar el partido de fútbol bebiendo cerveza frente a la tele.
   Y siguieron su camino, él al quirófano donde operaba aquella tarde, y ella a la biblioteca a consultar unos datos sobre la memoria histórica que estaba escribiendo.
   No sabían que habían nacido el uno para el otro, que, juntos, habrían sido felices toda la vida.
   No volvieron a encontrarse en ningun otro lugar del universo.
        
   ANTONIO MINGOTE, El caer de la breva, Planeta, Barcelona, 2010, página 23.

lunes, 13 de agosto de 2012

LOS FALSOS RUMORES


LOS FALSOS RUMORES
        
   Érase una vez un gitano que tenía un burro. Fue con el burro al río a buscar leña, el pobre burro se tropezó con una piedra, se cayó al río y se ahogó. El gitano lo cogió y lo enterró, y, claro, se lo contó a su mujer.
   La mujer del gitano le dijo a su hermano que el burro de su cuñado se había ahogado y que estaba entenado en tal sito; su hermano le dijo al patriarca que su cuñado se había ahogado y que había que hacer algo para darle cristiana sepultura; el patriarca le dijo a su mujer que había un gitano muerto y entenado en tal sitio, y la mujer del patriarca se lo dijo a la guardia civil.
   La guardia civil pensó que se trataba de un hombre y fueron a buscar el cuerpo. Se pusieron a cavar al lado del río y descubrieron que era un burro. Mientras ellos perdían el tiempo desenterrando al burro, robaron un banco, y no fueron los gitanos, precisamente. Todo por hacer caso de una noticia que se fue embrollando de boca en boca.

JAVIER ASENSIO GARCÍA, Cuentos populares de los gitanos españoles, Siruela, Madrid, 2011, 319 páginas.

domingo, 12 de agosto de 2012

ÁRBOL, Teo Serna





ALFONSO LÓPEZ GRADOLÍ (editor), Poesía experimental española. (Antología incompleta), Calambur, Madrid, 2012, p. 237.

sábado, 11 de agosto de 2012

VENDRÁ LA MUERTE Y TENDRÁ TUS OJOS, Cesare Pavese


VENDRÁ LA MUERTE Y TENDRÁ TUS OJOS

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
esta muerte que nos acompaña
desde el alba a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un absurdo defecto. Tus ojos
serán una palabra inútil,
un grito callado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola te inclinas
ante el espejo. Oh, cara esperanza,
aquel día sabremos, también,
que eres la vida y eres la nada.

Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como dejar un vicio,
como ver en el espejo
asomar un rostro muerto,
como escuchar un labio ya cerrado.
Mudos, descenderemos al abismo.
Cesare Pavese

viernes, 10 de agosto de 2012

EL PREMIO, Alejandro Jodorowsky



EL PREMIO
        
   —Te concedo un solo deseo. Piensa bien y pide lo que quieres.
   —Que ese deseo sea yo el que pueda concederlo y que seas tú quien lo pida.

ALEJANDRO JODOROWSKY, El tesoro de la sombra, Siruela, Madrid, 2003,  p. 185.

jueves, 9 de agosto de 2012

LLAVE, Raúl Brasca


LLAVE

   Fue triste cuando mi padre, sin que ya se la pidiera, me dio la llave de la casa. Yo casi era un adulto y él me la dio como quien pide permiso para envejecer.