miércoles, 19 de junio de 2013

MIS PANTALONES SIN MÍ, Gabriel Jiménez Emán


MIS PANTALONES SIN MÍ

   Siempre estoy solo, y sin embargo siempre estoy con mis pantalones.  Y no como pudiera estarlo con cualquiera de las otras prendas que llevo encima, sino porque al mirarlos colgados anoche, vi en ellos algo de tanta abrumadora soledad, que no observaría ninguna diferencia si a ellos se les ocurriera meditar sobre mí cuando me echo a dormitar en le cama.
   Mis pantalones casi nunca tienen nada en los bolsillos, y cuando lo tienen, quiero decir, cuando están colgados y lo tienen, siento que algo pesa en mí. Saco entonces esos objetos y los coloco sobre la mesa, para sentirme aliviado.
   Cuando me pongo mis pantalones, la situación no es la misma. Yo los llevo adonde quiero, y eso no debería ser así, pues ellos descansan de una manera más verdadera que yo, y tienen derecho a construir una vida más verdadera que la mía. Sus bolsillos, por ejemplo, no son los míos. Ni su tela es la piel de mi carne. Y su caminar es más dulce que el mío. Los llevo porque fueron sacados de un animal más noble que yo, y porque en las vidrieras ellos me miran antes que yo a ellos. Ellos escogen mi vida.
   A veces, cuando en las madrugadas voy a tomar agua y los veo remojarse o los veo recién exprimidos sobre las cuerdas, siento algo que me impide tomarme el agua. Los acompaño un rato, miro con ellos la noche, y a veces hasta hablo sólo para que ellos oigan las palabras que nunca he pronunciado delante de ninguna persona. Si logro pasar una noche tranquila, es porque he compartido con ellos algo que nunca habré de compartir conmigo.


GABRIEL JIMÉNEZ EMÁN, Los 1001 cuentos de una línea, Fundarte, Caracas, 1981, p 71.

1 comentarios:

Gabriel Jiménez Eman dijo...

Preciosa foto para ése cuento mío gracias. Quién la hizo? saludo cordial de Gabriel. Jiménez Eman