miércoles, 23 de marzo de 2022

SI ACASO, Wislawa Szymborska

 


SI ACASO 

 

Podía ocurrir. 

Tenía que ocurrir. 

Ocurrió antes. Después. 

Más cerca. Más lejos. 

Ocurrió, no a ti. 

 

Te salvaste porque fuiste el primero. 

Te salvaste porque fuiste el último. 

Porque estabas solo. Porque la gente. 

Porque a la izquierda. Porque a la derecha. 

Porque llovía. Porque había sombra. 

Porque hacía sol. 

 

Por fortuna había allí un bosque. 

Por fortuna no había árboles. 

Por fortuna una vía, un gancho, una viga, un freno, 

un marco, una curva, un milímetro, un segundo. 

Por fortuna una cuchilla nadaba en el agua. 

 

Debido a, ya que, y en cambio, a pesar de. 

Qué hubiera ocurrido si la mano, el pie, 

a un paso, por un pelo, 

por casualidad, 

 

¡Ah, estás! Directamente de un momento todavía entreabierto. 

¿La red tenía un solo punto, y tú a través de ese punto?

No dejo de asombrarme, de quedarme sin habla.

Escucha 

cuán rápido me late tu corazón. 

 

WISLAWA SZYMBORSKA, Poesía no completa, FCE, México, 2002, pp. 193-194.

& 

Chema Madoz

miércoles, 9 de marzo de 2022

GUERRA, Charles Simic



GUERRA
 

El dedo tembloroso de una mujer 

recorre la lista de víctimas 

la noche de la primera nevada. 

 

La casa está fría y la lista es larga. 

 

Todos nuestros nombres están incluidos. 

 

Charles Simic

&

Gabriel Tizón


sábado, 5 de marzo de 2022

[NO DEBERÍAN ARDER LAS CIUDADES...], Pedro Larrea

 


No deberían arder las ciudades 

sino los hornos de pan y las farolas, 

el combustible de los repartidores de gardenias 

y las baldosas naranjas del paseo con sol reciente. 

 

No deberían arder las ciudades 

porque una ciudad es una cebra fogosa, 

una ofrenda necesaria de sombra y luz 

para aplacar la mandíbula del león humano. 

 

No deberían arder las ciudades, 

ni la que tiene piscina de leche para baño de unicornios 

ni la poblada por escorpiones y tentáculos que los devorarían. 

No deberían arder ni la torre ni la madriguera. 

 

Deberían arder la muerte y su geometría. 

Debería moldearse un cuerpo nuevo que recordara por sí mismo 

cómo llegar al pantano en que se oculta la salamandra de la respiración. 

Deberían arder las corazas. Deberían arder los rectángulos. 

 

Pero no deberían arder las ciudades. 

 

Pedro Larrea, Manuscrito del hechicero, Valparaíso, Granada, 2016.

martes, 1 de marzo de 2022

VIVIMOS FELICES DURANTE LA GUERRA, Ilya Kaminsky


 

VIVIMOS FELICES DURANTE LA GUERRA 

 

Y cuando bombardearon las casas de otras personas, nosotros 

protestamos 

pero no lo suficiente, nos opusimos pero no 

lo suficiente. Yo estaba 

en mi cama, alrededor de mi cama América 

 

estaba cayendo: casa invisible por casa invisible por casa invisible— 

 

Saqué una silla afuera y observé el sol. 

Era el sexto mes 

de un reinado desastroso en la casa del dinero 

 

en la calle del dinero en la ciudad del dinero en el país del dinero, 

en nuestro gran país del dinero, nosotros (perdónennos) 

 

vivimos felices durante la guerra.

 

Ilya Kaminsky, República sorda, Valparaíso, Granada, 2021.

&

Nikolai Petrovich Bogdanov Belsky

  

 

lunes, 22 de febrero de 2021

[HE PASADO MUCHAS HORAS...], Francisco Javier Irazoki

 


   He pasado muchas horas de aprendizaje en centros a los que nadie desea ir. Los pasillos y salas de espera de los hospitales son libros que me instruyen. Las personas que limpian, los administrativos o las enfermeras se adentran en mí; convertidos en páginas, han iluminado mi ignorancia. Otras lecciones me esperan con formas variadas. Las veo detrás de una mascarilla, en los guantes esterilizados, en los pliegues de una bata. El conocimiento gotea de las agujas. Está sentado, sin fuerzas, en un consultorio. Se emboza con la sábana que cubre una camilla. Algunas palabras que me orientan son un medicamento líquido encerrado en un gotero. Para que las estudie, nuevas frases se han posado en la oficina de urgencias, el botiquín, la bandeja, el archivo, la mesa operatoria, el lavabo. He bebido despacio un agua con sabor a quirófano. Al abrir las ventanas de una habitación, leo también las páginas exteriores. Lo anodino era sólo la torpeza con que fui anestesiando mi vida diaria. Desciendo por las escaleras de las aulas. Salgo dispuesto a retener lo aprendido. En las proximidades de los hospitales circulan las ambulancias de la filosofía.
 
 

FRANCISCO JAVIER IRAZOKI, Palabra de árbol, Hiperión, Madrid, 2021. 

& 

Chema Madoz

miércoles, 24 de junio de 2020

[EL PERIÓDICO ME MUESTRA...], Christian Bobin

   El periódico me muestra su muerte. Sólo me lo encontré una vez, hace mucho, y en diagonal. ¿Por qué entonces esta ligera pena? Quizás porque nadie nos es indiferente y porque cada persona con la que nos cruzamos entra por nuestra espalda a nuestro corazón a hacerse una habitación, aunque sea modesta, en desvanes a los que no solemos subir. Nuestro corazón es más gran señor que nosotros. 

CHRISTIAN BOBIN, Las ruinas del cielo, Sibiriana, Zaragoza, 2012, p. 90.
&
Jim Dine

domingo, 24 de mayo de 2020

[MORIR ES UN SABOR...], Christian Bobin


Morir es un sabor que todos conocemos,  un pan de luz ante el que somos los gorriones asustados.

CHRISTIAN BOBIN, Las ruinas del cielo.