sábado, 2 de agosto de 2008

POEMAS PARA UNA FOSA COMÚN, Ramón Cote

RAMÓN COTE


Poemas para una fosa común



Arnao Ediciones


Madrid


1984







TESTIMONIO DE SOLEDAD


Tu silencio alarga la mano
como el cuenco de esta luna mendiga.
Tu callada evidencia
vadea a toda hora la lluvia
por la que paso,
tu vocación de azar.
Tus ojos aún sin color para mis ojos.
Tu voz es el espejismo de todos los pájaros.

2 comentarios:

Luis Carlos Aguirre dijo...

El silencio no inunda
el aire de oscuridad de palabras,
no desata los ruidos
para que huyan campo afuera.

El silencio acumula diálogos
que no son,
despierta discursos
sin aplausos,
recomienda despedidas
sin partidas.

El silencio descuenta inventarios
a la muerte
y espera pacientemente
una interrupción.

Diego dijo...

Interrupción tras interrupción,
así vivimos,
perdiéndonos en callejones sin salida,
tratando de seguir un hilo continuado.
Nos perdemos en el laberinto
y Ariadna ya no está ahí para cuando llegamos.
Y para qué?
Para nada.
Recorrer el laberinto ha sido en vano.
No te encuentras la salida,

Encuentras otro laberinto.