miércoles, 29 de junio de 2011

PARAÍSO, Bruno Gilbert


PARAÍSO

Cuando mi abuelo murió, me dijeron que se había ido al cielo... Adoraba a mi abuelo cuando venía a buscarme y nos íbamos a pasear.
Hay algunos recuerdos que no se olvidan.
La muerte es estúpida y a veces llega tan de repente...
Mi querido abuelo no era tan viejo como para irse al paraíso. Dicen que en el paraíso se está estupendamente, que allí todo es confort y modernidad. Que no hace demasiado frío ni demasiado calor.
En el paraíso ya nada puede hacernos daño. Pero ¿será a veces, aburrido? Seguramente un poquito, hacia mediodía.
¿Todo el mundo va al paraíso?
Sí, todos.
¡Anda, pues debe de haber mucha gente!
Entonces en el paraíso habrá ciudades, ciudades exactamente como las de aquí. Solo que transparentes y ligeras, deben de estar flotando allá arriba, en el aire.
Hay gente que piensa que, después de morir se renace bajo otra forma.
¡Sería estupendo si fuese cierto!
Con la condición de poder elegir...
Aunque a mi edad, no tengo ninguna prisa por renacer.
A veces, cuando miro las nubes me imagino que son mi abuelo.
Como si estuviese aquí, bien cerquita, y todavía pudiésemos hablar.
Algunos días grises, mi abuelo me dice que ame con pasión...
la vida.


BRUNO GILBERT, Paraíso, Los cuatro azules, Madrid, 2009.

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