sábado, 12 de mayo de 2012

DARIUS Y LAS NUBES, Sandra Cisneros




DARIUS Y LAS NUBES
        
   Nunca sobra cielo. Te puedes dormir y despertar borracha de cielo, y el cielo te puede reconfortar cuando estás triste. Aquí sobra tristeza y falta cielo. Faltan mariposas y también flores y casi todas las cosas bonitas. Sin embargo, nos arreglamos con lo que podemos e intentamos sacarle provecho.
   Darius, a quien no le gusta el colegio y que a veces es estúpido y casi siempre tontorrón, ha dicho hoy algo sensato, aunque la mayoría de los días no dice nada. Darius, que persigue a las  niñas con petardos o con un palo que ha tocado una rata, y que se cree muy duro, ha señalado hoy hacia arriba porque el mundo estaba lleno de nubes, de esas que parecen almohadas.
   ¿Veis todos esa nube, la gorda?, ha dicho Darius. ¿La veis? ¿Dónde? La que está al lado de esa que parece una palomita de maíz. Ésa de ahí. Miradia. Ésa es Dios, ha dicho Darius. ¿Dios?, ha preguntado algún canijo. Dios, ha contestado él; así de simple.
        
   SANDRA CISNEROS, Una casa en Mango Street, Ediciones B, Barcelona, 1992, pp. 53-54.


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