lunes, 14 de mayo de 2012

Y ALGO MÁS, Sandra Cisneros



Y ALGO MÁS
        
   Los esquimales tienen treinta nombres diferentes para la nieve, digo. Lo he leído en un libro.
   Yo tengo una prima, dice Rachel, que tiene tres nombres distintos.
   No hay treinta clases de nieve, dice Lucy. Sólo hay dos. La limpia y la sucia; limpia y sucia.
   Hay un millón de trillones de clases, dice Nenny, todas distintas. Pero ¿cómo te puedes acordar de cuál es cuál?
   Ella tiene tres apellidos y..., a ver, dos nombres. Uno en inglés y otro en castellano...
   Y las nubes tienen por lo menos diez nombres distintos, digo yo.
   ¿Nombres de nubes?, pregunta Nenny. ¿Nombres como el tuyo y el mío?
   Esa de ahi arriba es un cumulo, y todos miran hacia arriba.
   Son cucos los cúmulos, dice Rachel. Muy propio de ella decir algo así.
   ¿Y esa como se llama?, pregunta Nenny, señalando con un dedo.
   Ésa también es un cúmulo. Hoy todo son cúmulos. Cúmulos, cúmulos, cúmulos.
   No, dice ella. Esa es Nancy, tambien llamada Ojo de Cerdo. Y allá están su prima Mildred, y el pequeño Joey, Marco, Nereida y Sue.
   Hay muchos tipos diferentes de nubes. ¿Cuántos tipos diferentes de nubes se te ocurren?
   Bueno, ahí mismo hay una que parece como espuma de afeitar...
   ¿Y las que parecen como si las hubieran peinado? Sí, eso también son nubes.
   Phyllis, Ted, Alfredo y Julie...
   Hay nubes que parecen grandes campos de ovejas, dice Rachel. Son mis favoritas.
   Y no os olvidéis de los nimbos, las nubes de la lluvia, añado. Esas son algo especial.
   José y Dagoberto, Alicia, Raúl, Edna, Alma y Rickey...
   Hay una nube ancha y fofa que parece como tu cara cuando despiertas después de haberte quedado dormida con la ropa puesta.
   Reynaldo, Angelo, Albert, Armando, Mario...
   Mi cara no. Parece tu cara de gorda.
   Rita, Margie, Ernie...
   ¿La cara de gorda de quién?
   La cara de gorda de Esperanza, la suya. Parece la cara fea de Esperanza cuando llega al colegio por la mañana.
   Anita, Stelia, Dennis y Lolo...
   ¿A quién llamas fea tú, fea?
   Richie, Yolanda, Héctor, Stevie, Vincent...
   Tú no. Tu madre, ésa sí.
   ¿Mi madre? Mejor que no digas eso, Lucy Guerrero. Más te vale no hablar así... Y, si no, despídete de ser mi amiga para toda la vida.
   Digo que tu madre es fea como..., mmmmm... ¡Como los pies descalzos en septiembre!
   ¡Se acabó! Salid las dos de mi jardín antes de que llame a mis hermanos.
   Oh, si sólo estamos jugando.
   Se me ocurren treinta insultos esquimales para ti, Rachel. Treinta palabras que explican cómo eres.
   ¿Ah, sí? Bueno, a mí se me ocurren algunos más. Oh, oh, Nenny. Será mejor que cojamos la escoba. Hoy veo mucha basura en nuestro patio.
   Frankie, Licha, María, Pee Wee...
   Nenny, será mejor que le digas a tu hermana que está loca de veras, porque Lucy y yo nunca volveremos aquí. Jamás.
   Reggie, Elizabeth, Lisa, Louie...
   Haz lo que te dé la gana, Nenny, pero será mejor que no hables con Lucy ni con Rachel si quieres ser mi hermana.
   ¿Sabes lo que eres, Esperanza? Eres como una sopa de crema. Como los grumos.
   Sí, pues tú como un piojo, eso eres tú.
   Boca de pollo.
   Rosemary, Dalia, Lily...
   Mermelada de cucarachas.
   Jean, Geranium y Joe...
   Judías frías.
   Mimi, Michael, Moe...
   Las judías de tu madre.
   Qué tonta.
   Bebe, Blanca, Benny...
   ¿Quién es tonta?
   Rachel, Lucy, Esperanza y Nenny.

        
SANDRA CISNEROS, Una casa en Mango Street, Ediciones B, Barcelona, 1992, pp. 57-59

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