domingo, 30 de octubre de 2011

EL TAÑIDO, Tomas Tranströmer



EL TAÑIDO

Y el tordo sopló en los huesos de los muertos con su canción.
Estábamos bajo un árbol sintiendo que el tiempo se hundía
          y hundía
El cementerio y el patio de la escuela se encontraron y ensancharon
          el uno en el otro como dos corrientes en el mar.

El tañido de las campanas de la iglesia ascendió impulsado
          por la suave palanca del planeador.
Dejaron un silencio áun más enorme en la tierra.
y los pasos calmos de un árbol, los pasos calmos de un árbol.




TOMAS TRANSTRÖMER, Para vivos y muertos, Hiperión, Madrid, 1992, página 44.

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