miércoles, 25 de mayo de 2011

AMOR CIEGO Y SORDO, Luciano G. Egido


AMOR CIEGO Y SORDO

Ella no era muy guapa y algo sorda y a él Dios se había olvidado, a la hora de repartir los dones, de darle los de la inteligencia y los de la vista. Pero podían estarse mirando a los ojos durante una semana y decirse lindezas durante un mes seguido, hasta que un día decidieron acabar con sus deficiencias sensoriales para equipararse a los otros mortales y se compraron un audífono y unas gafas, lo que les permitió verse como eran y oírse bien lo que se decían. Esta experiencia estuvo a punto de hacer naufragar su amor apasionado, que tan felices los había hecho. Así es que decidieron tirar el audífono y las gafas y volver a su antiguo estado de ignorante inocencia, porque tenían derecho y porque en esto no eran muy distintos de los demás mortales.

LUCIANO G. EGIDO, 25 historias de amor, Taller del libro, Madrid, 2004, página 75.

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